Hola estimados comunitarios, aprovechando las vacaciones de Semana Santa decidimos acercanos a tierras de Jaén, a Cazorla. Buscamos alojamiento cercano a la sierra pero estaba casi todo lleno, hasta que por fin en un hostal, el Hostal Losam, en Cañada Morales (Hornos) nos dijeron que sí tenían habitación libre para el martes y miércoles. Sin pensarlo hicimos la reserva y el martes en la mañana partimos en coche, con las bicis cargadas, hacia Jaén y Cañada Morales.

En unas tres horas de viaje, yendo tranquilos, llegamos al hostal. En un principio íbamos con cierto «miedo», habíamos visto las reseñas y en varias indicaban que las camas eran muy antiguas, de muelles y que no se podía dormir. Ahora puedo desmentir esa afirmación, las camas muy bien, todo limpio y en perfecto estado. Es cierto que el hostal tiene unos cuantos años y tiene mobiliario antiguo, pero en buen estado y limpio. Dormimos muy bien.

En la tarde del martes nos acercamos con el coche al Embalse del Tranco de Beas, donde caminiamos unos 6 kilómetros por la isla de la Viña, en medio del embalse del Tranco. Un paraje protegido e impresionante, verde, sin presencia humana, solo se oían los pájaros de distintas especies. Uno que nos sorprendió fue el lejano toc-toc-toc de y pájaro carpintero. Al salir de la isla vimos una manada de ciervos, nos quedamos sin palabras. El ciervo macho con sus cuernos y el resto de la manada, incluidos algunos cervatillos.

Isla de la Viña en el Embalse del Tranco de Beas por Comunidad Biker MTB

A la mañana siguiente preparamos todo: casco, guantes, cámaras para grabar la ruta, agua, frutos secos que compramos en Coto Ríos (caducados casi un año) y la equipación comunitaria. Desayunamos en el hostal, una tostada de aceite y tomate y un colacao. El dueño nos abrió la puerta del garaje, donde dejamos las bicicletas. Le dimos bastante aire a las ruedas porque no teníamos intención de hacer sendas. Y partimos hacia cualquier sitio.

Digo «cualquier sitio» porque aunque resulte increíble no solemos planificar la ruta que vamos a realizar. Viniendo con el coche vimos un pueblo en lo alto de la montaña con un castillo y dijimos «mañana podríamos visitarlo». Pues eso mismo queríamos hacer, visitar Segura de la Sierra, que es como se llama el pueblo con castillo en la ladera de la montaña.

Pedaleamos por carretera dirección a Segura de la Sierra, pero sin dispositivo GPS que nos guiara ni nada por el estilo, orientándonos a ojo de buen cubero. Tras salir del hostal había una bajada de unos tres kilómetros, donde pasamos bastante frío, porque salimos de corto. Afortunadamente fue un acierto, hizo un día estupendo de calor.

Cortijos Nuevos en Jaén por Comunidad Biker MTB

Cuando bajamos y empezamos a llanear pensamos «Hagamos lo que hagamos al volver hay que subir estos tres kilómetros…». Seguimos rodando por carretera, viendo algún toro en establo y empezamos a subir poco a poco, pasando por los pueblos de Cortijos Nuevos, Robledo y Ojuelo.

Siempre por orientación, mirando hacia Segura de la Sierra y recordando por los lugares por los que habíamos pasado en coche. Llegamos a un cruce que indicaba Segura de la Sierra a la izquierda, lo tomamos y seguimos subiendo, empezaba a inclinarse la carretera.

Un ciclista que iba por detrás nos dio alcance y nos saludó muy amablemente, se sorprendió de ver ciclistas de montaña por la zona. Charlamos mientras subíamos, se llama Ricardo, es de Beas y supera los 60 años, todo una máquina, iba esperándonos porque su ritmo era mayor. Aprovechamos para preguntarle si íbamos bien para Segura de la Sierra, nos dijo que sí, que había bastante subida pero que llevábamos la dirección correcta. Le comentamos también si se podía subir a unas antenas que se veían bastante altas, a lo lejos. Nos explicó perfectamente cómo llegar a su base y cómo subir, lo cual nos animó a intentar hacerlo.

Ricardo nos acompañó hasta Segura de la Sierra, llevaba tres kilógramos de embutido en una mochila y subía bastante más rápido que nosotros. Muy amable y simpático nos fue indicando cómo llegar al Yelmo, que es como se llaman las antenas que veíamos a lo lejos, a lo muy lejos y muy alto.

Paramos en el mirador de Segura de la Sierra, para ver un impresionante paisaje, de postal, tanto hacia el Yelmo como hacia Segura de la Sierra con su castillo arriba. Nos hicimos una foto con Ricardo y nos despedimos, él continuaría hacia Beas, nosotros hacia el Yelmo.

Segura de la Sierra cartel de entrada al pueblo por Comunidad Biker MTB

Cruzamos el pueblo de Segura de la sierra, viendo un cartel que decía «Uno de los pueblos más bonitos de España». Y así era, unas cuantas casas bonitas apiñadas en la ladera de la montaña y con un impresionante castillo en lo más alto. Me recordó a Albarracín, salvando las distancias, claro está. Solo pudimos verlo de pasada por la calle principal, porque nos quedaba un buen trecho hasta el Yelmo.

Paramos al salir del pueblo a almorzar los frutos secos caducados casi un año, que estaban rancios. Otra vez volvimos a equivocarnos con el tema de la alimentación. En lugar de pedir un par de buenos bocadillos en el hostal y algún plátano y manza, optamos por frutos secos caducados y rancios.

Y como casi siempre, de la idea inicial de ir a Segura de la Sierra y volver, surgió el típico «y si subimos a esas antenas…». Pues para llegar a esas antenas nos faltaban aún más de 20km.

Le dimos más aire a las ruedas, para que rodaran mejor por carretera y continuamos hacia un destino incierto. La carretera, de momento, iba bordeando una ladera y parecía que íbamos bien encaminados hacia el Yelmo, pero pronto tomó otro rumbo y anduvimos varios kilómetros quedando cada vez más alejado nuestro objetivo. Dudamos incluso de si habíamos seguido bien las indicaciones de Ricardo, porque íbamos subiendo un poco pero alejándonos de las antenas.

Llegamos a un cruce de carreteras que tomamos a la derecha. Seguíamos sin saber si la carretera era la correcta. Recorría la ladera de una montaña pero ni se veían las antenas.

Las cosas fueron cambiando y mientras hacíamos kilómetros y esquibábamos la procesionaria de la carretera para no pisarla, empezábamos a tomar el rumbo correcto al Yelmo. Llegamos a otro cruce que indicaba, por fin, 14km al Yelmo ¡aún quedaban 14km! Claramente la ruta iba a ser muy larga y la subida se nos haría dura.

Afortunadamente teníamos hecha parte de la subida. Tal y como nos dijo Ricardo, al subir a Segura de la Sierra, ya rondábamos los 1.100 metros y el Yelmo tiene unos 1.780.

Llaneamos por la loma de la montaña, casi siempre subiendo levemente, aunque en algunos tramos bajábamos, cosa que nos asustaba un poco porque todo lo que bajáramos tendríamos que subirlo.

En la parte que sufrió el incendio paramos a analizar la situación y a comer unos cuantos cacahuetes rancios, nuestro único alimento. Vimos al fondo Segura de la Sierra y al otro lado empezaba a verser más cerca la cumbre del Yelmo.

Cerca del Yelmo con vistas al fondo de Segura de la Sierra por Comunidad Biker MTB

Pedaleamos más animados hacia la subida final. Pronto nos encontramos con otro cartel que indicaba, a la derecha, la subida a las antenas. Lo cogimos y la carretera cambió un poco, seguía estando asfaltada aunque era más estrecha. La pendiente fue aumentando y rondaba el 10%. Pensábamos que nos quedaba uno o dos kilómetros pero vimos un cartel que indicaba 4km a lo más alto.

Con cierta resignación y también ánimo porque cada vez se veían más cerca las antenas continuamos subiendo, algo cansados, con más de 40km en las piernas y unos 1.300 metros de desnivel acumulado.

A los 2 km las antenas casi podíamos tocarlas, pero era un efecto óptico, todavía tendríamos que subir otros dos kilómetros, con algunos tramos de pendientes superiores al 20%, afortunadamente pocos y cortos.

Últimas curvas, último esfuerzo y llegamos arriba, animados por una famila que nos aplaudió, también unos motoristas que bajaban. Nos sorprendió ver algo de nieve, la última que quedaba de las nevadas recientes.

NIeve en la cumbre de El Yelmo en la sierra de Cazorla por Comunidad Biker MTB

Nos echamos unas fotos en El Yelmo, pero la alegría duró poco. La comunitaria Patricia protagonizó una cruda realidad. Su freno delantero había cogido aire al levantar la rueda para la foto y la maneta se hundía y no frenaba. Movimos la bici, la levantamos frenando varias veces, le dimos la vuelta y así hasta que parece que frenaba un poco.

Cartel de Cumbre de El Yelmo por Comunidad Biker MTB

Sin más dilación, que se empezaba a hacer tarde, bajamos despacio hacia Robledo y Ojuelo. Siguiendo las indicaciones de Ricardo, que nos comentó que tomáramos el primer cruce bajando a la derecha, para llegar más rápido a nuestro destino, Cañada Morales.

Afortunadamente los frenos de la bicicleta de la comunitaria Patricia funcionaron bien en la bajada, porque fue larguísima, de unos 10 kilómetros. Pasamos Robledo y Ojuelo y empezamos a buscar un lugar donde comer, eran más de las dos y media de la tarde.

En Cortijo Nuevo vimos un restaurante en la orilla de la carretera. Paramos y preguntamos, había menú aunque no podíamos comer en la terraza. El muchacho muy amablemente nos permitió meter las bicis en un patio pequeño cerrado. Comimos el menú, un revuelto de verduras con huevo y un poco de ternera. Una tarta oreo de postre y volvimos a montarnos en la bici.

Nuestra intención inicial era ir a Hornos. Pero tras la parada para comer y al ver que la subida a Hornos era de 5km, optamos por regresar, que íbamos superando casi los 65km de ruta y los 1.500 de desnivel acumulado.

Volvimos por la carretera por la que habíamos iniciado la ruta. Paramos en la granja de los toros a verlos un rato, merecía la pena. Y emprendimos la última subida del día, de algo más de dos kilómetros, la misma que bajamos al principio de la mañana.

Fuimos pedaleando bastante cansados. En mi caso con el culo algo molesto, parece que las costuras de los calzoncillos cortos se me iban clavando en la zona del isquio. Eso sumado a que la badana del culote que llevamos es para rutas largas y es bastante gruesa. Y todo eso sumado a que mi sillín va teniendo falta de cambio, ha perdido la forma y empieza a presionarme las partes nobles y blandas. Por lo demás no me notaba cansado en exceso. La comunitaria Patricia también iba bastante bien. Dentro de lo que cabe estamos acostumbrados a estas rutas de más de 7 horas.

Llegamos a Cañada Morales y subimos a un mirador que estaba a pocos metros de la carretera. Desde aquí se veía perfectamente la cumbre del Yelmo, parecía que estaba a cientos de kilómetros. Parecía increíble que hace no mucho hubiéramos estado allí. Siempre nos sorprende lo que se puede hacer con una bici, con ganas y con ilusión.

Acabamos con 72km, casi 1.600 metros de desnivel acumulado, 5 horas y media en movimiento y unas 3 horas de ruta. Apenas comimos durante la ruta, un gran error, salvo los frutos secos rancios. Creo que nos salvamos de la picadura del pollo porque la noche antes cenamos bien.

Una estupenda ruta en la mejor de las compañías, la comunitaria Patricia, que apenas se queja y aguanta muy bien este tipo de rutas, muy duras.

Y un agradecimiento especial a Ricardo, que sin él no creo que hubiéramos encontrado la forma de subir a las antenas.

De vuestro comunitario presidente Alonso.

  • Fotos de la ruta MTB BTT:

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