Hola amigos de Comunidad Biker MTB, soy el comunitario presidente Alonso y os contaré detalladamente lo que ha sucedido en la larga ruta de hoy sábado día 4 de junio del año 2016. Iniciamos la ruta más larga de la historia de Comunidad Biker MTB los comunitarios Alonsojpd, Juan Caride, Clemente y Jose Matías (nuevo comunitario recién incorporado a la Comunidad hoy). Como ya teníamos planeado desde hace una semana (cosa muy rara en la Comunidad), a eso de las 07:39 empezamos esta ruta de ciclismo de montaña saliendo desde la sede de la Comunidad en Molina de Segura.

Nos dirigimos al encuentro del comunitario Juan Caride que nos esperaba junto a la Hero en la orilla del río Segura. Así que vamos rodando por La Torrea Alta, La Ribera de Molina y nos dirigimos hacia la Contraparada, orilla del río Segura y allí nos encontramos con Juan. Nos saludamos y reemprendemos la ruta dirección a Guardamar.

Continuamos por la orilla del río Segura hasta llegar al puente Manterola y a Murcia. Nos asustamos bastatne por la zona pues los mosquitos hacían acto de presencia y eran muchos y molestos. Sabíamos que si seguían así a lo largo del río la ruta se convertiría en un auténtico calvario. En ese tramo tragamos muchos mosquitos, sobre todo cada vez que abríamos la boca para hablar, así que incluso llegamos a callar un rato.

Vamos rodando tranquilamente saliendo de Murcia, charlando y riendo, contando anécdotas y disfruntado de una mañana, como casi siempre en Murcia, espectacular, con muy buena temperatura. Tras pasar Murcia decidimos aumentar un poco el ritmo para llegar a Orihuela a buena hora. Así que nos ponemos manos a la obra y vamos aumentando un poco el ritmo. Y así vamos rodando y pasando los pueblos de Llano de Brujas, Alquerías, Santa Cruz, La Basca, El Raal y Beniel. Los mosquitos prácticamente habían desaparecido, cosa que agradecimos profundamente.

Llegamos a Orihuela y la vamos cruzando siempre intentando mantenernos en la orilla del río Segura. La pasamos bien, sin perdernos y continuamos nuestra particular larga marcha. Tras salir de Orihuela, a unos pocos kilómetros, nos encontramos con el parque recreativo en el que el año anterior paramos cuando hicimos esta misma ruta. Así que decidimos hacer un alto en el camino para almorzar y descansar un poco, con unos 50km realizados. Los comunitarios van sacando sus almuerzos, como siempre cada uno el suyo, unos bocadillo de jamón a la leña con pan casero, otros barritas, otros plátanos, un poco de todo.

A los pocos kilómetros tras la parada del almuerzo oímos un ruido fuerte, un chasquido, como algo partido ¿qué era? como no podía ser de otra manera un radio roto en la rueda delantera de la Olympia Nitro del comunitario Alonsojpd. Pues sí, otro episodio de la cruda realidad del ciclisa de montaña. En este caso un rado partido de la rueda delantera. Así que paramos a quitar el radido para que no dé problemas, grabamos el vídeo de la cruda realidad del ciclista de montaña y continuamos la ruta.

Seguimos rodando con buenos ánimos, un poco preocupados pues otros radio roto más y posiblemente hubiéramos tenido que abandoar la ruta. El sol empezaba a apretar, aunque el viento seguía viniendo fresco. Y así fuimos recortando terreno al mar. Pasamos cerca de Benejúzar, Algorza, Formentera del Segura y cruzamos el pueblo de Rojales.

A los pocos kilómetros ya empezamos a ver el mar Mediterráneo a lo lejos, incluso podía olerse y notarse la humedad. Con las piernas y la sbicis llenas de polvo, con unos 78km y unas 5 horas de ruta llegamos a la desembocadura del río Segura en Guardamar del Segura. Allí nos echamos unas fotos, descansamos un poco y nos dirigimos a cruzar el río para ir hacia el espigón y la playa que estaba al otro lado.

Tras recorrer el puerto y llegar al espigón nos fuimos a la playa. Allí el comunitario Juan Caride se dio un baño. Al final el comunitario Alonso decidió no meter su bici en el mar Mediterráneo y no hacer un segundo intento de cruzarlo. El resto de comunitarios no se mojaron así que esperamos a que Juan se bañara y luego se quitara la arena del mar y continuamos la ruta.

Paramos a comprar algo rápido para comer en un supermercado de Guardamar del Segura. Compramos unas empanadillas, unos saladitos y cacahuetes, por supuesto también agua fresca para reponer los recursos hídricos pues aún nos quedaban casi 80km de regreso. Comimos tranquilamente en la puerta del supermercado, rellenamos los bidones y re-emprendimos la marcha.

Tras la comida nos costó coger un poco de ritmo, el calor empezaba a apretar a eso de las 15 horas, el aire seguía viniendo fresco pero el sol no perdonaba. Un sol de justicia que nos iba dejando las marcas típicas, ya sabíamos que nos estábamos «achicharrando». Y así fue como el pollo empezó a sobrevolarnos y empezó a hacer acto de presencia. A esto añadimos que tuvimos un pequeño desliz y nos desviamos en un cruce por la orilla del río. Así que hicimos algún kilómetro más hasta que nos dimos cuenta de que no íbamos bien. Pero solo fueron unos poco kilómetros, regresando a Orihuela para retomar el río.

Aún con el calor, el cansancio y el polvo fuimos cogiendo un ritmo bueno de 30km/hora que mantuvimos durante un rato. Pero el sol de Murcia no perdona y consiguió mermar los ánimos. Llenos de polvo hasta los ojos, quemados y un poco cansados decidimos parar en Orihuela a tomar un pequeño refrigerio. Paramos poco tiempo para no «enfriarnos». Íbamos algo acalambrados así que estiramos un poco, no mas de 12 segundos, pero más vale poco que nada.

Justo al salir del bar en Orihuela nos sobrevino el milagro, que nosotros llamamos «el milagro de Orihuela», el sol se tapó por unas nubes que nunca supimos de dónde salieron pues en todo momento estaba completamente despejado. Nos sorprendimos bastante y se notaba muchísimo, la temperatura bajó un poco y el sol ya no nos quemaba. Así pues nos animamos y recargamos un poco las ganas. Pero el verdadero milagro llegó a los pocos minutos, a los pocos kilómetros, tras pasar Orihuela unas gotas gordas nos cayeron, aunque al principio se evaporaban en nuestra piel pues íbamos ardiendo. Pero aún así nos iban refrescando, cosa que agradecimos y agradecemos.

El milagro de Orihuela continuó y la lluvia fue arreciando, por supuesto lo seguimos agradeciendo, ahora empapados pero fresquitos y con muchos ánimos. Esto nos recargó completamente las fuerzas y así llegamos felices a Murcia. Eso sí, llenos de caldo de mora, barro y mosquitos. Fuimos hacia la Catedral para echarnos una bonita foto. Allí paramos, el comunitario Clemente amablemente le pidió a una chica si nos podía hacer una foto, diciéndole «perdona ¿nos puedes hacer una foto?», la chica (madura) iba con un paraguas y con su madre (supuestamente) y le contestó «no perdono», continuó su caminar y no nos hizo la foto. La verdad es que es la primera vez que nos ocurre esto. Tras pasar un poco el trauma de la negación absurda Clemente lo intentó con otra chica, fue gracioso porque dijo «no, son 10 euros» y por un momento pensamos que tampoco iba a querer hacernos la foto. Pero sí nos la hizo, una chica simpática que nos hizo 3 por 30 euros, según comentó.

Continuamos la ruta por la orilla del río Segura, ya sin lluvia salvo algún momento en que nos volvieron a caer unas gotas. Por allí el pollo picó un poco al comunitario Jose Matías, que no está acostumbrado a rutas tan largas, aunque aguantó bien.

Despedimos al comunitario Juan Caride cerca de Alcantarilla, no sin antes grabar un vídeo sobre las impresiones de la ruta de ciclismo a Guardamar. El resto continuamos tranquilamente, pasando por la Contraparada y regresando a Molina de Segura. Allí despedimos al comunitario Jose Matías y nosotros acabamos en la Sede, donde empezamos, 11 horas y 164km después.

Una ruta espectacular, dura por ser muy larga y por estar casi 10 horas pedaleando, sin subidas, prácticamente todo llano, pero el factor sol siempre está presente en este tipo de rutas y puede hacerlas duras de verdad. En este caso nos salvó la lluvia. Una compañía inigualable, riendo y disfrutando de las ocurrencias de los comunitarios, pasándolo bien que al final es de lo que se trata.

Por último he de decir, en honor a la verdad, que los comunitarios Clemente y Juan Caride me sorprendieron para bien, era la primera vez que realizaban esta ruta y era la primera vez que hacían tantos kilómetros, inicialmente tenía dudas si podrían aguantar, pero tras la lluvia vi que aguantarían y aguantaron muy bien ¡¡bravo por ellos!!