Hola amigos de Comunidad Biker, al habla el comunitario Óscar y os voy a relatar los hechos acontecidos el pasado 1 de abril de 2017, día en el que realicé la VIII Ruta de las Fortalezas de la ciudad de Cartagena (Murcia, España). Una prueba durísima de senderismo y running con más de 1.600 metros de desnivel acumulado y unos 53 km.
Todo sucedió sobre 2011, cuando supe de la existencia de esta dura prueba que constaba de 53 kilómetros y algo de lo que por aquel entonces no tenía ni idea de lo que era, desnivel acumulado. Como soy de los que se apuntan a un bombardeo, no lo dudé, decidí apuntarme. Ese primer año no conseguí dorsal. Se habilitaba fecha y hora para apuntarse y, a las pocas horas, ya no había dorsales. Al año siguiente, tampoco lo conseguí, y al tercero ahí estaba yo el sábado por la mañana a las 9:01 dándole al botón y consiguiendo el ansiado dorsal.
Por aquellos tiempos salía bastante a hacer senderismo, por lo que ésta fue mi preparación, tardé 10 horas y media en completar pero por 5 minutos casi no supero el corte para subir a la última fortaleza, Roldán, así que al año siguiente me preparé para además de andar, correr un poco para no ir apurado, tardé 8 horas y media.
Y así fue como llegué al año 2017, el actual, queriendo rebajar el tiempo, con la idea de preparparme para correr lo máximo posible. A final de enero de este año estuve dos semanas corriendo, obteniendo buenos tiempos para lo que soy yo, un mataillo. No pude completar el entrenamiento ya que salí bastante con la bici para prepararme la marcha de MTB Zig Zag Cieza, que era una semana antes a las Fortalezas.
Al final, ni corto ni perezoso, me planto el 1 de abril de 2017 con mis geles, barritas y chutes de magnesio, sin haberme preparado físicamente para andar y mucho menos para correr, pero con mi gorra, calcetines y camiseta de running de Comunidad Biker MTB.
Ambientazo como siempre, unos 4.500 participantes, suena el himno español, izada de bandera y pistoletazo de salida a las 8:02. Mientras no se demuestre lo contario puedo hacer de todo, así que me pongo a correr desde el principio, con cabeza, ritmo de trote, nada ambicioso.
Subo y bajo el Castillo de los Moros sin dificultad y me dispongo a subir la primera Fortaleza, Castillo de San Julián, superando las interminables colas que se formaban por las diferentes sendas, y sí, reconozco que me colé bastante, pero en fin, es monte y no una autovía por la que seguir un camino obligatoriamente. Hasta aquí bien, llevo cerca de 10 km y las piernas y la cabeza siguen en su sitio.
Me dispongo a bajar corriendo San Julián, primer error, no sé bajar corriendo, sobre todo esas cuestas tan empinadas. Y toca subir el Calvario, en fila, como siempre, corono en el kilómetro 15 y empiezo a notar una bola en el centro de cada gemelo, mala señal. Vuelvo a bajar corriendo y cuando noto que las mencionadas bolas van a explotar ando, y cuando se me pasa vuelvo a correr. De esta forma llego a la desconocida para mí, Batería de Sierra Gorda, cerca del km 20. Aquí ya empiezo a notar calambres en los cuádriceps. Vuelvo a bajar corriendo y cuando cojo el llano ya no puedo correr más, estoy roto y llevo 25 km. La buena noticia es que sólo me quedan 28 km para acabar y 3 fortalezas, así que me dispongo a arrastrarme como una serpiente, me siento en mi ambiente.
Paso por el centro de Cartagena sin pena ni gloria, como dando un paseo por el parque como lo haría Chiquito de la Calzada. Llego a Batería Fajardo, km 37, y me sigo arrastrando a la siguiente fortaleza, Castillo Galeras, km 41. En esta bajada ya noto que ni siquiera puedo bajar bien, noto que me van a explotar las piernas, dolor máximo y, como no, quiero irme a casa y dejar de sufrir. En este momento llego al punto en el que terminar la Ruta de las Fortalezas no me aportaba nada, ya la había acabado otros años y lo que me gusta es la bici, no dejarme la vida con el dolor de piernas que tenía. Si hubiera tenido casa cerca me hubiera ido andando pero como me tenían que recoger, me daba igual andarlo bordeando que subir y bajar el Castillo de Atalaya, segundo error del día.
Encaro la urbanización y ya estoy en plena subida. Poco a poco veo la fortaleza al alcance de mi mano y, cuando ya casi estoy en el punto más alto, la ruta baja, y baja, y baja, y yo destrozado, cada paso era una agonía y volvíamos a estar en un punto bajo, cerca de la meta. Miro hacia arriba y veo como unas hormiguitas subiendo por la cuerda del monte. No eran hormiguitas, eran personas y yo, al ser una de esas personas, tendría que pasar por allí. Busco escapatoria, me quiero retirar, pero no hay camino, toca subir. Aliviado, noto que la subida se me da bien, las piernas no se me acalambran (si esta palabra existe), los músculos se me revientan en bajada, no en subida. Aún agradezco la mano que nos echaban los militares para subir ciertas zonas que estaban francamente empinadas y había que poner muy bien el pie en el sitio correcto para evitar resbalones. Y ya estoy arriba, me ponen mi sello y ya queda lo fácil, bajar y llanear hasta meta.
Esto es lo que pensaría a priori, la realidad era bien distinta, sabía perfectamente que la bajada era monte a través, igual que sabía que iba a sufrir más que en toda mi vida. Del dicho al hecho, me quería morir, bajaba paso a paso, como dice la canción, pasito a pasito. Cada 10 metros bajados me tenía que parar, no podía más, nunca en mi vida había sentido tanto dolor en ninguna parte de mi cuerpo. De esta manera llego a lo más bajo y encaro el falso llano pensando que nos meteríamos en meta de la forma más rápida, pero no, le damos toda la vuelta al recinto militar para meternos por donde bajábamos otros años desde Roldán. No sé lo que tardé en hacer ese par de kilómetros, pero se me hicieron eternos, apenas podía andar.
Llego a meta, km 53 y cerca de 2.ooo metros de desnivel, otro año más en el mismo tiempo del Alcalde de Cartagena, debo de salir en alguna foto. Me toman nota y un militar muy simpático me da la enhorabuena y me pone la preciada medalla. Segundos después bajo mis gafas de sol me, pongo a llorar como un crío pequeño, desconsolado, no por acabar, sino por el dolor que sentía en las piernas, dolor infinito, que sabía que no se iba a quitar hasta pasadas unas horas.
Llega mi pareja y como no puedo andar al coche, lo trae, me cuesta meterme, pero sobre todo lo que realmente me costó fue salir de él. Ayudado por mi pareja y su prima, ahora sí que no podía andar, las utilizaba de muletas, momento en el que me dieron unos escalofríos y espasmos del carajo. Me tomo relajante muscular, espero a que haga efecto y me puedo meter en la ducha, me quedo limpio de rodillas para arriba, para abajo no había forma de doblar. Sobre las 21:00 me voy a la cama, mañana sería otro día.
Tardé dos días en andar fluidamente y aquí estoy escribiendo la crónica dos semanas después, deseando que llegue el año que viene ¡¡PARA VOLVER A HACER LA RDLF 2018!!
Cosas que ya sabía pero que en la ruta se me recalcaron mentalmente:
- No tiene sentido sufrir por sufrir.
- Hay que ir muy preparado a este tipo de retos. Esto se puede extrapolar a la vida cotidiana.
- El dolor no es eterno, tarde o temprano pasa. Esto también se puede extrapolar a la vida cotidiana.
- Hay que llevarse muchos más geles.
Y esta ha sido mi experiencia de la VIII RDLF, animo a todos los comunitarios que en algún momento de su vida tengan esta enriquecedora experiencia ¡Siempre que vayáis preparados!
De vuestro comunitario Óscar.






Muy buena crónica comunitario Oscar, estoy deseando vivir yo esa experiencia, que por una cosa o por otra no e podido hacer, pero el año que viene si me esperas la aré contigo si no pasa nada :wacko: , me a encantao leerte, ya que estaa deseando que la escribieras y pronto veremos tus videos que desendo estoy, gracias por compartirla con todos nosotros, nos vemos pronto amigo mio :heart:
Hola comunitaria presidenta Patricia, me alegro que te haya gustado la crónica, el año que viene a por el dorsal y a prepararnos a tope, he dejado el listón muy bajo para que lo superemos con holgura xDDD Un abrazo!!! :yahoo:
Que manera y que ganas de padecer jejeje
El año que viene te quiero a mi vera, el sufrimiento entre varios es menos sufrimiento, o eso dicen xDDDDDD :heart:
Tremenda prueba, dura de verdad, comunitario Óscar, yo que he hecho varias medias maratones y una maratón, la de Madrid, sé lo que es andar o correr 42km, no quiero pensar con ese desnivel y por senderos y 53km, me quito el sombrero ante tal hazaña ¡¡olé tus huevos!! :yes: :yes:
Lo has relatado perfectamente, me he reído y he padecido a partes iguales, debió ser durísimo.
Tu momento de bajarte del coche, que he visto en vídeo y pronto podrán ver el resto de comunitarios cuando termine de editarlo, me recordó a cuando tuve que bajarme del coche al terminar el maratón de Madrid. Recuerdo que acabamos el maratón, nos duchamos, comimos y nos volvimos en coche, a las 2 horas paramos a mear, recuerdo ese momento de bajarme del coche y no poder andar… me lo has recordado perfectamente.
¡¡Bravo comunitario Óscar!! Ojalá para la del año que viene me anime y participe también. :good: :good: :good:
Genial presi, el año que viene nos apuntamos como grupo que así dicen que hay más posibilidades de coger dorsal. Me gustaría hacer alguna media maratón en unos meses, te pediré consejos de como prepararme y no morir en el intento xDD :mail:
Bravo óscar gran esfuerzo para hacer ese desnivel corriendo :yes: