Estimados comunitarios, en fin de semana, nos levantamos y sin planificar nada, decidimos salir a rodar por los montes. Enviamos un Telegram al Hombre de Negro, que por una vez se alineó con nosotros y pudimos salir juntos, hacía meses que no lo hacíamos.

Salimos algo tarde para ser pleno verano, partimos hacia el encuentro del HdN, pedaleando sobre nuestras bicicletas de montaña. Me esperaba un día duro, porque estoy saliendo muy poco y estoy bajo de forma. Los dos acompañantes aman Los Ásperos y los Cuadros, por lo que la ruta sería por allí. Según decían, subiríamos a las antenas del embalse de Santomera.

Fuimos recorriendo los senderos y caminos del Coto Cuadros, en dirección al embalse de Santomera. Lo cruzamos e iniciamos el ascenso a las antenas. El sol empezaba a hacer acto de presencia, pegando fuerte en el lomo.

Los comunitarios más en forma, Patricia y HdN, afrontaron la subida cada uno a su ritmo. Patricia ahora está más en forma por lo que la coronó la primera, seguida del HdN y, en último lugar, como casi siempre, el comunitario que os habla. Me tomé la subida a ritmo de ahorro de energía, por lo que pudiera pasar después (… y pasó…).

Descendimos por las abejas y le dimos la vuelta a la vieja cantera, donde me encontré a nuestro amigo comunitario Santa Cruz, que me aconsejó pasarme a bicicleta eléctrica. Seguramente ya notó que iba algo flojo y por eso me lo aconsejaría 😆.

Iniciamos la vuelta, que supone subir todo lo bajado, a pleno sol de mediodía murciano en el mes más caluroso. Pasamos por la subida a la rocosa (o un nombre similar, no me gusta nombrar los senderos con los nombres que les suelen poner en el estraba). El caso es que el Hombre de Negro, creo recordar, dijo:

A que no la subes.

Ni mil palabras más para hacer unos intentos de ascenso de esa rampa. En el primer intento ya vi la dificultad, que no se aprecia, y es que tiene un escalón al principio y si no levantas la rueda delantera a tiempo, das un fuerte golpe. Otra dificultad añadida es que la rampa tiene un socavón a la derecha y si te quedas a mitad poner pie a tierra puede ser complicado o incluso peligroso. Aún así, lo intenté unas siete veces, en alguna de ellas me quedé a un palmo de conseguirlo, pero no la pude superar. Me noté acelerado y acalorado, por lo que, muy a mi pesar, opté por dejarlo para otro día.

Continuamos con la ruta, al volver a la pista empecé a notar cierto cansancio extra. Vi que giraban hacia la subida de Senda Estrecha, en lugar de ir hacia las perdices y los conejos (salida más amable). Me resigné y empecé a subir Senda Estrecha, ahí noté la picadura del pollo, no avanzaba, no podía pedalear, la sensación de cansancio era total… Me costó una barbaridad subir los últimos 50 metros. Hasta ahí aún no había anunciado mi picadura de pollo a los comunitarios, así que siguieron subiendo, otra vez, hacia el Portón de la Condesa. En el llano la comunitaria Patricia me preguntó ¿te ha picado el pollo? y respondí «sí, a base de bien». Llegaron las oportunas risas e incluso tuve que pedir a Patricia que me empujara para subir la rampa final, porque ya no podía darle a los pedales.

No tuve mareo pero casi, porque ya en casa y en la ducha, sí que me noté esos sudores fríos propios de las picaduras del pollo.

Se unieron varios factores para generar ese pajarón, para que me visitara el tío del mazo: no cené casi nada la noche anterior, salimos muy tarde y en un día bastante caluroso, estoy meses saliendo muy poco y el remate fue ese intento de ascenso de rampa, ahí me dejé las pocas energías que tenía para la vuelta.

Incluso el estraba me falló este día, por eso no habrá descarga del track GPS de esta ruta 😃.

Aún así, fue otra estupenda mañana de risas, diversión, deporte y disfrute de la montaña y la naturaleza.

De vuestro comunitario presidente Alonso.