Querid@s comunitari@s, el guía Paquito206 propuso una ruta por nuestra amada sierra de Ricote, recorriendo zonas nuevas para nosotros. No pudimos resistirnos a tal invitación y preparamos bicicletas, cuerpos y coche para ir hasta el albergue de Ricote y salir de allí. Realizaríamos esta ruta con nuestros amigos comunitarios Jose y Manoli de Pinoso y con nuestros comunitarios Alonsojpd, Paquito206, Patricia Carmona, Raquel y Cristina.
Llegamos temprano al albergue, sobre las nueve menos cuarto. Bajamos las bicis del portabicis de bola de remolque. Preparamos los dispositivos de grabación de la ruta (el Garmin Oregon 600 del comunitario Hombre de Negro) y el móvil con el Strava. Nos colocamos los dispositivos de grabación (la GoPro 10). No hizo falta abrigarse mucho porque hacía buena temperatura, para ser la sierra de Ricote e invierno.
Fueron llegando el resto de comunitarios, y los fuimos saludando. Charlamos con Jose y Manoli, sobre todo de sus bicicletas e-bike de descenso y de las protecciones que llevan. Ellos realizan enduro y downhill y es un gusto verlos. Una vez que todos estuvimos preparados partimos a realizar la ruta que el comunitario guía Paquito206 nos tenía preparada.

En los primeros 50 metros llegó la sorpresa de la mañana. Con los cuerpos fríos, cuando aún estábamos pensando en lo agustito que se estábamos bajo las mantas en la cama ¡zasca! Un sendero, el de la Calera, lleno de piedras y de subida. La comunitaria Cristina, que no está acostumbrada a este tipo de rutas y de terrenos, se asustó un poco. Se le juntaron varias cosas, por un lado ha salido pocas veces con nosotros, por el otro no conoce el terreno ni sabía cómo sería la ruta y otro más, lleva poco tiempo haciendo ciclismo de montaña y sus rutas «habituales» son más bien por terrenos poco técnicos. Así que, ese «zasca», fue mucho más duro para ella. Nosotros, sabedores de lo que son los inicios y esas sorpresas, fuimos acompañándola y animándola, quitándole el miedo/respeto y diciéndole que esos pedregales eran tramos puntuales, que luego el terreno era mejor. Poco a poco se fue animando confirme subíamos el sendero de la Calera hacia el Aguilucho.

Este sendero, muy largo, de unos 9 kilómetros (desde el albergue de Ricote hasta su fin al otro lado de la sierra, desembocando en la pista forestal que va a los Almeces, es espectacular. Tiene unas magníficas vistas del valle de Ricote y de las montañas colindantes. La subida no está muy inclinada, de pendiente suave. Tiene zonas en zig zag muy divertidas. Y algunas, como las nombradas ya, con mucha piedra, pero son pocas y cortas.
Fuimos parando de vez en cuando para admirar los paisajes, para charlar y par echarnos unas risas y unas fotos. Merecía la pena parar, aunque sea invierno y haga fresquito. Desde este sendero se pueden apreciar las sierras de la Pila y todo el Valle y Carrascoy, incluso Sierra Espuña.

Continuamos pedaleando sobre nuestras bicicletas de montaña, descendiendo a la pista forestal. Giramos a la izquierda y en el cruce a la derecha para coger el sendero de la Cañada de Priego. Pero antes, el comunitario Paquito206 divisó en la orilla del camino unos madroños. Paramos todos a comernos unos cuantos, estaban deliciosos.
Iniciamos el descenso del sendero de la Cañada de Priego, que acaba en una rambla con un terreno pedregoso, irregular y de lo más divertido para hacerlo en bicicleta de montaña. La comunitaria Raquel tomó la iniciativa en la parte inicial del sendero, a toda velocidad, apenas podíamos seguirla ¡una crack! En la parte más técnica del sendero, la que más me gustó, tomé la delantera para hacer el pedregal, junto con Jose. Un auténtico espectáculo, prácticamente ciclable al 100% si tienes cierta habilidad y costumbre de pasar piedras, escalones y demás obstáculos.

Paramos en el camino para volver a avituallarnos y continuar con el ascenso del sendero de la Madera. Nos esperaban varios kilómetros de subida. Otra zona de la sierra de Ricote muy bonita, con una subida suave. Bajamos un tramo hasta llegar a un cruce de senderos, cogiendo el que subía, con la idea de hacer un poco de pista forestal, subir al mirador, echarnos unas fotos y bajar hacia el sendero paralelo a la pista forestal. El descenso hacia el camino desde el mirador lo hicimos por sendero. Otro más que nos encantó, haciendo eses (en zig zag), divertidísimo. Con algunos pequeños tramos complicados, sobre todo porque son curvas muy cerradas y algunas con pequeños escalones de piedra, lo que aumenta su dificultad. En la parte final, justo al llegar al camino, la comunitaria Cristina se dio un buen susto, dado que no tomó la trazada buena y su rueda delantera impactó contra la cuneta. Afortunadamente pudo controlar el golpe y no hacer un invertido.

En esta última parte me coloqué detrás de la comunitaria Raquel, la cual me volvió a sorprender gratamente. Baja como una profesional, como si llevara toda la vida montando en bicicleta. Tomaba curvas cerradas, con escalones de piedra, como si nada. Zonas donde el comunitario Paquito206, con experiencia de décadas y con una bicicleta de doble suspensión, tenía que poner pie a tierra. Ella, en cambio, las pasaba montada ¡un fenómeno! Apenas podía seguirle el ritmo de bajada y en cuanto me descuidaba un poco la perdía de vista.

Llegamos a los coches con 1.000 metros de desnivel acumulado, algo más de 31 kilómetros y unas 4 horas y media montados en la bicicleta. Ruta espectacular con la mejor de las compañías. Lo pasamos en grande.
Dar la enhorabuena a la comunitaria Cristina, por aguantar esta ruta dura y muy técnica ¡una campeona! Y, por supuesto, a la comunitaria Raquel, por esa destreza bajando y esa fuerza subiendo ¡una crack!.
De vuestro comunitario presidente Alonso.
Comentarios