Llegó el día en que los no fliprós comunitarios fuimos repudiados por los fliprós. Los comunitarios Alonso y Kronxito, globleros y ciclistas de montaña contemplativos, propusimos una ruta. Tras la propuesta, se oyó el sonido del viento y poco más. El resto fueron excusas para no acompañarnos. Salimos solos en resistencia comunitaria, el resto se dispersó y diseminó por otros lugares y con otras gentes.
Partimos sobre nuestras bicicletas de montaña a cualquier hora (más bien tardía, con el sol bien fuera), sin una ruta preestablecida, sin guía, sin objetivos, sin prisas, sin preparar la bici, sin dispositivos GPS, sin estrés, en modo contemplativo, de desconexión y de disfrute máximo. Esa es la filosofía de la resistencia comunitaria, en contraposición a los diseminados, que tienen que salir a una hora exacta, con rutas prefijadas, preestablecidas e inamovibles, con todos esos aparatos de medidas telemétricas y estadísticas, con esas bicicletas impolutas y super-engrasadas con grasas que no son grasas, a esos cuerpos depilados, esveltos y también sin grasas, con unos objetivos claros que cumplir (kilómetros, desnivel acumulado y tiempo de realización) y con un horario exacto de regreso.
Nuestro único objetivo, por nombrar alguno, era ir en busca de zonas con sol, para tostar nuestros cuerpos y para no pasar frío. Por ello pedaleamos hacia los montes de la Ribera y el campus universitario de Espinardo.
Paramos en el campus, en un estupendo huerto que tenía diversas hortalizas (habas, brócoli, acelgas, coliflor, etc.). Nos echamos unas fotos y leímos los carteles informativos. Incluso hicimos el descenso de algunos escalones, para ir practicando técnicas de conducción.

Continuamos por el campus, buscando otras zonas ideales para la práctica de técnicas de conducción: subir escalones, hacer zig-zag entre pilones, etc. Grabamos varios vídeos para las redes comunitarias, paramos en donde daba el sol, a recibirlo sin prisas.

Tuvimos tiempo de sobra hasta para sudar un poco, haciendo alguna pequeña subida, para que el comunitario resistente Kronxito vaya cogiendo forma recta y perdiendo la curva. Incluso hicimos algunos ejercicios de intentos en una rampa de subida, con cierta complicación técnica.

Lavamos las bicicletas en un lavadero automático que encontramos por el camino, para quitarles el polvo y las telarañas.

No miramos los datos estadísticos y telemáticos de la ruta, no miramos los relojes, no miramos las bicicletas, únicamente miramos y disfrutamos el paisaje, de forma contemplativa, como debe ser en la resistencia.
Puesto que no teníamos objetivos ni rutas prefijadas, tampoco tuvimos frustraciones por no alcanzarlos. Lo pasamos en grande y seguiremos pasándolo en estas estupendas rutas de la resistencia.
De vuestro comunitario presidente Alonso.
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