Estimados comunitarios, día de disfrute de los regalos de Reyes Magos y qué mejor manera de disfrutarlos que con la inestimable compañía del Hombre de Negro y de Patricia Carmona.

Así pues, con nuestras bicicletas de montaña preparadas, partimos a hacer una ruta dudosa, los tres Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar. Como guía y como es habitual, el Hombre de Negro ¿Destino? Incierto, nada se sabía, solo que no podíamos alejarnos mucho, al estar de guardia en el trabajo.

Inició la ruta en dirección al Circuito XC Oculto, que solo hicimos de pasada, para ir al Circuito XC Casa Ros. Pedaleamos sobre nuestras bicicletas de montaña un buen rato subiendo y bajando por esta zona, tras la estela del Hombre de Negro. Al principio, inició conversación con Patricia, yo iba detrás, como siempre, a remolque. Pero paulatinamente fue dejando la conversación y pasando al modo Hombre de Negro en estado puro, por lo que no podíamos despistarnos para que no se nos perdiera.

Hicimos varios rampones de subida, de los que le apasionan al Hombre de Negro y alguno también de bajada. La intención, parece ser, era quemar parte del roscón de reyes. Bajamos hacia los Puentes de Madison y volvimos a subir para ir hacia otro circuito, el Tomillar. Del Tomillar fuimos a boxes, para echar aceite a alguna parte de la bicicleta del HdN, porque en esta ruta estaba de estreno de algunos cambios mecánicos y llevaba algún pequeño ruido.

Pensaba que aquí acababa la ruta pero no, erré. La ruta continuó esta vez hacia el Circuito XC Diabólico, en las Salinas de Molina. Por allí volvimos a hacer unos sube y baja y nos detuvimos en una zona donde hacía menos viento, para grabar esos cambios mecánicos de la bici del HdN.

El viento fue protagonista indiscutible en esta ruta, en la lomas altas soplaba sin mesura, muy fuerte, casi moviendo la bici. Sobre todo las rachas laterales, que casi nos tiran. Lo bueno es que el día era soleado y apenas hacía frío.

Seguimos probando los arreglos mecánicos de la bicicleta del HdN, ahora por el XC Diabólico y sus inmediaciones. Una vez más, cuando ya pensaba que de ahí nos iríamos a casa, me los veo a los dos tomar dirección a las antenas de Altorreal 😨, cuando ya acumulábamos unos 750 metros de desnivel. Hice de tripas corazón y continué, a mi ritmo, tras ellos. Llegamos a las antenas, continuamos hacia la Alcayna y, de nuevo, sorpresa, la ruta no acabó ahí, volvieron a alargarla hacia el Coto Cuadros, hacia la bajada del Cubalibre y subir por detrás de la gasolinera para ir, ahora sí, de vuelta a casa.

Acumulamos unos 1.000 metros, según ellos y sus Garmin, a mí me salen unos 850 y unos 41 kilómetros. Lo pasamos genial, una ruta divertida, con una compañía magnífica (salvo el Hombre de Negro).

De vuestro comunitario presidente Alonso.