Estimados comunitarios, tras el rutón de ayer sábado, cuya crónica y datos podéis consultar en este enlace, el Hombre de Negro propone hoy, por sorpresa, salir a estirar piernas. Según él, una salida suave, despacio y sin subidas… Según él también, no le salía ni la voz de lo cansado que estaba…

Pues bien, allá que partimos pedaleando sobre nuestras bicicletas de montaña al encuentro del Hombre de Negro a «estirar piernas». Nos encontramos con él en Molina de Segura, como casi siempre, en un punto intermedio. Tomó la iniciativa de la ruta, también como siempre, y nos fue llevando por los suburbios de Molina de Segura.

Al principio hasta me creí lo de «a estirar piernas». Aunque, de forma paulatina, el HdN fue aumentando el ritmo y metiéndonos campo a través, entre matorrales. A partir de aquí entrecomillé lo de «a estirar piernas».

Nos adentramos en la Finca del Cura y empezamos a subir y bajar. A mí me sucedió una cruda realidad del ciclista de montaña. Os pongo en antecedentes para poder entenderla. Al subir una loma para ir al encuentro de los comunitarios señor Hombre de Negro y Patricia Carmona, noté algo raro en la transmisión, como si se hubiese salido la cadena hacia los radios. Miré y no era eso. Le volví a dar a los pedales y seguía haciendo un «roce» extraño. Paré y revisé la cadena y la corona de piñones. No veía nada fuera de lo normal, aunque el pedaleo seguía sin ir bien. Resulta que llevo varias rutas sin limpiar la transmisión y echándole aceite de «toda la vida», lubricante líquido del que siempre se usó, hasta hace unos pocos años en que aparecieron lubricantes de cera, de teflón, de silicona, cerámicos, etc. etc. etc. Estaba realizando un pequeño estudio sobre los lubricantes «secos» y los «húmedos». Hoy experimenté uno de los inconvenientes de usar lubricantes húmedos en mi zona, que es tremendamente polvorienta. La cadena y la transmisión en general (piñones y plato) se ensucian mucho, dado que el polvo se adhiere al aceite y se forma una especie de barro negro. Pues bien, detecté por fin el problema, la cadena se había salido en la roldana superior y no entraba, seguramente por la suciedad acumulada de varias rutas sin limpiar. Colocar la cadena no sería problema en un caso normal, pero estaba sometido a una gran presión y nervios: no quería que el HdN viniera y viera el estado aparente de mi cadena y se riera, en consecuencia, de mí. Así que intenté poner la cadena con un palo para no mancharme y, además, hacerlo de la forma más rápida posible, para evitar que me pillaran con las manos en la grasa. No lo conseguí y tuve que usar las manos, poniéndome perdido de grasa. El caso es que, afortunadamente, no vinieron, se quedaron en una sombra haciendo las ratas almizcleras. Evité el que me vieran «padecer» en esta situación. Pero al subir sí se fijaron en mis manos sucias y llegó la mofa ¿qué te ha pasado en las manos? decían 😢, entre risas y comentarios jocosos. Ellos no saben que estoy haciendo un estudio riguroso sobre el uso de diferentes lubricantes… los dejaré en la ignorancia.

Continuamos con la ruta de ciclismo de montaña de «estirar piernas», subiendo y bajando alguna loma más y saliendo por el borde de Los Ásperos y los Cuadros hacia una sombra artificial. Allí pararon los dos. Aproveché para limpiarme un poco las manos con agua y barro, para que no siguieran mofándose. El señor Hombre de Negro propuso hacer el review de su bicicleta ¡ni mil palabras más!. Lo hicimos, nos llevó casi media hora. Nos enfriamos pero mereció la pena, el Hombre de Negro siempre nos sorprende con su sabiduría.

Subimos el penúltimo repecho de la mañana (siempre es el penúltimo) y regresamos a casa acabando esta ruta de «estiramiento de piernas» con casi 30 kilómetros y 400 metros de desnivel acumulado.

Por supuesto, al llegar a casa le di una buena limpieza a fondo a la bicicleta. La sequé con compresor de aire y la lubriqué con lubricante de cera, par seguir con mi investigación 😃.

Para los que se os ocurra salir con el HdN, cuando os diga «vamos a salir a estirar las piernas», ya sabéis que para el HdN estirar las piernas es lo que para un ciclista normal es hacer una ruta dura.

De vuestro presidente y comunitario Alonso.