Buenas noches queridos comunitarios, buenas tardes y buenos días para otros de otros países del mundo, al habla o a la pluma el comunitario presidente Alonsojpd, quien hoy no os relatará una crónica “normal” de una ruta de MTB “normal”. Me centraré en qué es lo que no se debe hacer (y yo he hecho) para no caerse en un descenso (y yo me caí). Será una autocrítica en toda regla, podría habérmelo guardado dado que hoy rodé solo pero reconocer los errores ayuda a no volver a cometerlos y también, seguro, ayudará a otros comunitarios a que no los cometan.

Esta tarde de miércoles día 25 de octubre tenía ciertas dudas si salir a rodar o no, dado que mi bicicleta se encontraba en el taller en reparación. El comunitario Guillermo de Ciclopasión me anunció que estaba reparada y preparada, me conecté a la web comunitaria y vi que el comunitario Louis había propuesto una ruta para esta tarde, aunque la hora y sitio de salida se me hacían casi inalcanzables.

Recogí la bicicleta de montaña Olympia Nitro de nuestro taller de confianza y salí, a eso de las 17:11 hacia el punto de encuentro (las barbacoas del Coto Cuadros). Rodé por Molina de Segura a ritmo alto, trazando mentalmente la ruta más rápida para llegar a tiempo a acompañar a los comunitarios Louis, Miguel y Paquito206. Opté por subir el Altorreal y el Chorrico y cruzar por un sendero que sería un atajo para ir hacia el Coto Cuadros.

Hasta aquí todo dentro de la normalidad, al adentrarme en la senda donde acaba la carretera todo se tornó gris, por un lado vi que la senda estaba más “sucia” de lo habitual, más piedras y gravilla suelta y un pequeño socavón en medio, tiré al freno y noté que no frenaba como de costumbre, dudé y traté de salirme de la senda hacia el monte con la idea de parar. Volví a frenar para parar pero no frenaba bien, me puse un poco nervioso y rodé unos metros por los matorrales. Cuando ya casi tenía parada la bici, de repente, en un milisegundo, salté por encima y caí al suelo.

Al caer puse las manos pero no fueron suficientes, apenas conseguí frenar el impacto en el casco y la cara, dado que la zona estaba inclinada y la inercia de la caída fue más fuerte que el peso que podía frenar con las manos. Me noté una rozadura en la cara que me preocupó, también me dolía la cabeza y empecé a notar escozor por el cuello, hombro y rodilla.

Me levanté rápido y miré si tenía alguna lesión que sangrara, parecía que no, lo del cuello no podía vérmelo por la zona donde estaba, me toqué un poco y vi que no echaba sangre, aún así me hice una foto con el móvil, cuando lo recogí del suelo, para ver si tenía algo fuerte, era un arañazo importante pero nada grave. Miré la rodilla y me vi un pequeño corte, afortunadamente no había sufrido impacto en ninguna zona de mi cuerpo salvo un poco en el hombro.

Tras relatar la caída paso a enumerar lo que NO se debe hacer en un descenso de MTB, que fue lo que yo hice  y por lo que acabé arrastrando por el suelo:

  • Cuando lavas las bicicleta los discos de freno cogen humedad, esto hace que durante unos minutos la bici frene menos y hay que hacer algo más de fuerza en la maneta, hasta que los discos se secan por la fricción. El primero de mis errores, algo que ya sé pero que no tuve en cuenta en el descenso. Toqué el freno y vi que no frenaba bien pero ya en pleno descenso.
  • La desconcentración, factor de los más importantes en la conducción de la bicicleta, sobre todo en descensos. Entré en la senda totalmente desconcentrado, nada centrado en la bajada, apenas visualicé la trazada limpia, sencillamente iba pensando en otras cosas ¡Gran Error!
  • La confianza, o el exceso de confianza. Una senda por la que he descendido decenas de veces y que conozco bien, pero las sendas pueden variar de una vez para la otra: el agua, el paso de muchos ciclistas y motos, todo ello puede hacer que una senda que conocemos cambie casi por completo. En este caso fue así, la senda estaba muy sucia de gravilla y piedras y, además, tenía un pequeño socavón por la mitad.
  • El miedo, el peor enemigo del ciclista, nos hace ponernos en demasiada tensión, nos hace dudar y todo ello junto es una muy mala mezcla. En descensos y en la conducción en general de la bicicleta hay que ir relativamente relajados, los brazos deben flexionar, le cuerpo debe balancear, las piernas deben flexionar, ha de haber armonía con el balanceo de la bici. Si vamos en tensión y muy rígidos no amortiguaremos lo suficiente y todo nos parecerá más complicado. Y el miedo genera duda y la duda hace que no sepas si frenar mucho o poco, si coger una trazada u otra… Y esto me pasó, dudé al ver la senda en malas condiciones y al ver que no frenaba mucho mi bici y me salí de la senda. Podría haberla descendido si no hubiera dudado.
  • No revisar la bicicleta, y eso que recientemente hice un artículo al respecto, parece ser que llevaba la rueda trasera algo suelta, seguramente esto también influyó en mi sensación de inestabilidad al entrar en la senda. Como decía un amigo comunitario en un comentario de un vídeo “Consejos vendo pero para mí no tengo”:
  • Las prisas, siempre malas consejeras. Llevaba o yo mismo me autoimpuse la “prisa” por llegar a tiempo a la cita con los comunitarios, otro error de la tarde.

Seguro que hubo más factores que generaron la caída, pero principalmente resalto el de la duda y la desconcentración. Recuerdo perfectamente que entré en la senda con la cabeza en otro lado y me di cuenta de que había cambiado ya tarde.

Como decía, me levanté y vi que no tenía nada grave, así que continué rodando, mirando el reloj y viendo que ya no llegaba a tiempo para ver a los comunitarios. Avisé al comunitario @paquito206 de que haría una ruta en solitario por la zona. Me notaba escozor en las zonas con rasguños y dolor de cabeza por el impacto. Afortunadamente llevaba el casco, de lo contrario me habría raspado bien la cara:

Poco a poco se me fue pasando el dolor de cabeza y las heridas seguían escociéndome pero no me impedían pedalear. Fui rodando por las sendas y montes del Tomillar y descendí por la rambla de los Calderones, con cierta dificultad dado que el sol me daba de frente y apenas veía. No quería volver a caerme por lo que aminoré el ritmo.

Me salí de la rambla y me dirigí hacia Los Vientos. Conforme avanzaba en la ruta iba meditando sobre la caída y cuanto más reflexionaba más claro tenía que fue un gran descuido por mi parte. Ya me pasó hace unos años en la marcha BTT de Aledo, donde en descenso miré el piloto rojo de la GoPro indicativo de que está grabando y al levantar la vista vi un pilón en la senda que a duras penas pude evitar. Os dejo aquí el vídeo de la caída, para refrescar la memoria:

No sé lo que fue, tal vez la edad :wacko: :wacko: , pero volví a cometer un error de principiante: la concentración brilló por su ausencia y el miedo se apoderó de mis sentidos.

Continué con mi ruta en solitario, contento por no tener nada grave, incluso aumente el ritmo en cuanto se me quitó el dolor de cabeza. Me dirigí hacia el Campus de Espinardo de la Universidad de Murcia, subí hacia Agridulce y crucé hacia el Cabezo Blanco o los Montes de la Ribera.

Seguí haciendo ascensos y descensos, aunque notaba cierta inestabilidad en la bicicleta, supuse que sería por el miedo tras la caída. Bajé hasta la orilla del río Segura por el Camino del Gas y se me hizo de noche.

Encendí las luces de la bicicleta y, como me encontraba bien, opté por ascender el Camino del Gas que había bajado hacía unos minutos. Una vez arriba seguí subiendo por una rampa algo complicada hacia lo más alto del Cabezo Blanco, ya de noche completamente. De repente, en la zona donde tenía que hacer más fuerza y más equilibrio, noto que la bici se me frena, había un pequeño socavón a un lado y no me esperaba esa parada, así que tuve que mantener el equilibrio para poder poner la pierna en el suelo y no caerme.

Afortunadamente no llevaba las calas puestas, de lo contrario, con la tensión de la subida, dudo que me hubieran salido a tiempo y esto habría supuesto otra caída. Paré a mirar la bici y vi que la rueda trasera estaba desplazada y fuera de uno de sus anclajes ¡Lo que me faltaba! Solucioné el problema, aproveché para grabarlo como otra cruda realidad más de la tarde y continué la ruta.

Acabé haciendo unos 40 km con unos 700 metros de desnivel acumulado subiendo. Una buena ruta de no ser por la caída, pero agradecido de que no hubiera sido nada grave.

Al llegar a casa y quitarme el maillot me vi una curiosa herida, era como una quemadura recta, probablemente provocada por el arnés de la GoPro al pasar mi pecho sobre él en la caída. Pero nada importante.

Y sigo con mi racha de “mala suerte”, aunque no creo ni en la buena ni en la mala suerte, las cosas se buscan, bien sea voluntaria o involuntariamente. Se buscan con nuestras acciones y comportamientos, con nuestra actitud ante la vida. En la Mortal 3.0 abandoné por problemas musculares, fruto, probablemente, de una mala preparación y entreno. Hace unos días sufrí una cruda realidad, una picadura del pollo, fruto, probablemente, de una mala alimentación, y ayer me caí, fruto, probablemente, de mi desconcentración y miedo.

De vuestro comunitario presidente Alonso.

  • Fotos de la ruta de la caída por descuido:

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