Hola queridos comunitarios, hace unos meses decidimos participar en alguna marcha de las “famosas” de España, nos inscribimos para la Tabernas Desert y para la Orbea Monegros. Se acercaba el día 29 de abril de 2017, momento en que tendría lugar la salida de la Orbea Monegros, así que nos preparamos como casi siempre: meses antes hicimos reserva de una casa rural en un pueblo cercano a Sariñena (Huesca), en concretro en Alcalá de Gurrea. Participaríamos en esta llamada del desierto de Monegros los comunitarios Alonsojpd, Alino, Paquito206, Kronxito, María, Patricia Montero, Juan Francisco, Matías, Aurelio, Antonio Manuel, la nueva comunitaria Alba, nuestro amigo Antonio del Club Último Cartucho y Pedro, hermano de nuestro comunitario Iván.

El viernes de antes de la marcha iniciamos el viaje de ida hacia Sariñena y Alcalá de Gurrea, nos esperaban más de 600 km. Un viaje que haríamos tranquilos y parando de cuando en cuando, para no llegar excesivamente cansados, dado que al día siguiente tendríamos que afrontar 120 km por el desierto de Monegros. Llegamos a la recogida de dorsales en Sariñena (Huesca) a eso de las 18:21 (salimos de Molina de Segura a las 10:22, así que unas 8 horas de camino).

Fuimos a recoger los dorsales en Sariñena, donde nos conocieron y saludaron muchas personas, de Valencia, Barcelona, Coruña, Valladolid, Reus, Tarragona, Huesca, Zaragoza, … Muchos nos pedían que nos hiciéramos fotos con ellos, nosotros encantados de la vida. Nos sigue resultando extraño a la par que emocionante que nos conozcan de todas partes, es un orgullo y una satisfacción que siempre agradecemos profundamente.

Regresamos a Alcalá de Gurrea a hacer la cena, consistente en unos macarrones con cebolla, zanahoria, atún y huevo y también unas patatas cocidas con ajo. Un poco de sobremesa, de charla sobre la marcha, de especulación sobre lo que nos esperaría mañana y a dormir pronto para estar descansados.

Llegó el sábado día 29 de abril, nos levantamos temprano, desayunamos unos cereales, bebida de avena, yogures, plátanos y tostadas de jamón cocido y queso. Hicimos los últimos preparativos y salimos hacia Sariñena nuevamente para descargar las bicis, revisarlas y prepararnos para la salida. En mi caso un bidón de agua, dos plátanos y dos barritas normales de las de toda la vida, de cereales. Limpiamos y engrasamos las cadenas de las bicis, sobre todo de la mía que iba llena de polvo de la ruta MTB de peregrinación a Caravaca.

Fuimos cada uno a nuestro cajón, en esta marcha al tener tan alto número de participantes, unos 7.000, tienen que sapararnos en “cajones”, para no hacer tapón desde el inicio, en teoría para que cada cajón salga a una hora determinada, si bien este año al menos (no conozco los anteriores), salimos todos al mismo tiempo, no hubo tiempo de espera entre cajón y cajón.

Nos costó bastante encontrar nuestro cajón verde, saliendo los comunitarios Alonso, Paquito206, Kronxito y Juan Francisco en el mismo. Las indicaciones del verde estaban mal, muy dudosas, en el pabellón había un cartel indicando que giráramos a la izquierda. Luego tuvimos que averiguar que había que adentrarse por una orilla del pabellón. Veíamos gente con diferentes colores de los dorsales muy perdida y preguntando a todo el mundo. Afortunadamente fuimos con tiempo, de lo contrario dudo que hubiéramos encontrado nuestro cajón a tiempo.

Localizada la entrada al cajón verde, nos adentramos por la orilla del pabellón, vimos a nuestros amigos de Los Simao que estaban metidos en medio, también a nuestros amigos de Ciclos Conde. Mientras tanto nos invadían los nervios típicos de antes del inicio de las marchas. Parecía que el cielo se estaba cubriendo peligrosamente de nubes, incluso corría algo de viento frío. El miedo principal de esta marcha era el viento, factor que el año pasado fue determinante y generó muchísimos problemas a los participantes, como cuenta nuestra comunitaria Ana Belén en su crónica.

Se hicieron las 12:01 de la mañana y vimos que empezaban a moverse los participantes, nosotros pensábamos que tendríamos que esperar 15 minutos hasta que saliera el cajón de delante, pero no fue así, salimos todos seguidos, cruzamos el arco de salida y empezamos esta marcha maratón de 120 km.

Recorrimos algunas calles del pueblo de Sariñena, donde la gente nos daba fuerzas con gritos de ánimo. Pronto entramos en camino, se notaba la participación de los 7.000 corredores, mucha gente por todos lados. Los había que adelantaban con educación y respeto y los había que no, algunos se metían por la hierba, por la cuneta, por fuera del camino, con la intención de adelantar alguna posición, algo de lo más absurdo y peligroso, teníamos que ir con el manillar bien cogido, con los codos un poco flexionados y hacia afuera para protegernos de los que no tenían respeto ni educación y adelantaban pegados al manillar. Uno de estos individuos dio con su manillar al de Kronxito y casi lo tira. Nunca entenderé, salvo los que salen a ganar, para qué hacer estos adelantamientos al principio de una marcha de este tipo NO COMPETITIVA, con 120 km de camino ancho para adelantar, pero como dijo Eistein:

Dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana.

Muy pronto llegaron los tapones, como no podía ser de otra forma con tantos corredores, tuvimos que parar y esperar un poco. Al volver a retomar la marcha vimos que el tapón se debía a unos charcos de agua que la gente iba esquivando. Al ser tantísimos es muy normal que se produjeran estas paradas, una simple mosca que se cruzara en nuestro camino podría provocar colas.

Seguimos rodando por camino y no me veréis escribir en esta crónica ni una sola vez “senda”, porque en la marcha BTT de Monegros no hay ni un solo metro de senda, todo es camino. Empezó a levantarse una polvareda considerable, al principio era llevadera, pero pronto se convirtió en una niebla espesa que impedía ver a más de 2 metros de distancia por delante. Me puse la braga comunitaria a modo de mascarilla para intentar tragar el menor polvo posible. Los dientes me chirriaban un poco al notar la arena en la boca, a los pocos minutos miré hacia abajo y llevaba las piernas y la bici completamente blancas, con una capa de arena fina cubriendo la piel y el carbono.

Este tramo de la marcha se hizo muy peligroso, en el camino había alguna zanja que apenas se veía por el polvo y la gran cantidad de ciclistas, íbamos unos pegados a otros por lo que la capacidad de reacción se reduce a su mínima expresión.

En el kilómetro 17 miré hacia un lado del camino, en una curva, y vi, entre el polvo y la marabunta de gente, al comunitario Matías parado a un lado. Me pareció ver que hacía una señal con el dedo pulgar hacia abajo. Le comenté al comunitario Kronxito de parar a ver qué había pasado. Pero hasta parar es difícil en Monegros, donde la corriente humana de bicicletas hace que una simple parada pueda ser peligrosa. A los pocos metros había un ancho en el camino y aprovechamos para señalizar con la mano derecha a modo de intermitente y estacionar con cuidado. No veíamos al comunitario Matías, afortunadamente él sí nos vio a nosotros y apareció en el otro lado del camino, a nuestra altura.

Entablamos una conversación un tanto surrealista, nos separaban unos 3 metros de camino y con la marea continuada de ciclistas y polvo, nos fue imposible ir hacia su lado, así que intercambiamos unas palabras a través de esta corriente monocromática (solo blanco), para ver qué había pasado. Nos dijo que había sufrido una caída y le dolía la rodilla y el dedo meñique. Vimos que podía pedalear un poco así que le dijimos que se incorporara a la marcha y nosotros lo haríamos también para buscar la forma de unirnos y ver qué hacer. Mientras tanto llegaron los comunitarios Aurelio, Patricia Montero y Antonio Manuel, que venían de los cajones anteriores al nuestro.

Intentamos unirnos todos para acompañar a Matías, pero esto tampoco fue fácil. Matías se incorporó por el lado derecho y nosotros por el izquierdo, por lo que le costó unos cuantos metros poder pasar a nuestra vera, siguiendo la caravana incesante de bicicletas. Una vez todos juntos y pedaleando por fin, vimos una ambulancia en un lado, paramos para ver si lo podían antender. Finalmente pudieron hacerlo y nos dijeron que no continuaría la marcha, que le habían entablillado el dedo meñique por precaución. Nos despedimos de él y continuamos rodando y formando parte de la hilera de ciclistas. La verdad es que me sentí ñú por un día, ñu en migración, como si estuviese en pleno Serengeti. Así deben sentirse estos animales que migran a millones y recorren miles de kilómetros todos juntos. Ellos lo hacen por necesidad alimentaria, nosotros por gusto y placer.

Parece ser que el comunitario Matías, contándonos después de la marcha su caída, dio con su rueda delantera en una zanja del camino, que no vio por la inmensa polvareda, haciendo un félix en toda regla. Dada la alta velocidad que llevaba en ese tramo ni se enteró, fue menos de un segundo, un segundo antes estaba pedaleando, uno después estaba en el suelo protegiéndose por si algún ñu de detrás lo pisoteaba. Afortunadamente no fueron grabes sus heridas, para lo que podría haberle pasado.

El resto de ñus comunitarios continuamos la ruta o la migración, hacia el Serengeti, en busca de nuevos pastos, más verdes y abundantes. Estos primeros kilómetros fueron bastante desagradables por el polvo. Luego vinierion más kilómetros siempre por camino, casi siempre llaneando, subiendo muy levemente y bajando también muy suavemente.

Los kilómetros iban sumando en nuestras piernas y en ciclocomputador de nuestras bicicletas. Pasamos el primer avituallamiento y no paramos. Vimos a lo lejos que había miles de personas, como llevábamos agua y alimento, continuamos rodando sin parar y aprovechamos que no había polvo para beber agua del bidón y comernos unos plátanos.

El comunitario @kronxito, como sabéis, sigue en recuperación de su lesión en la rodilla, de la operación que le hicieron hará unos 5 meses. Era la primera marcha en que participaba como corredor tras la operación. En el kilómetro 35 iba más o menos bien, a ritmo tranquilo pero aguantando el tirón. Aquí nos encontramos con la primera y única subida de la marcha BTT de Monegros, el puerto de Piedrafita, una sencilla subida de unos 9 km, con rampas poco inclinadas que se podía hacer rápida.

En esta marcha, al igual que en Tabernas, había puntos de corte, si no pasabas a una determinada hora te desviaban por el recorrido corto. Pero a diferencia de Tabernas, en la de Monegros los tiempos de corte estaban perfectamente indicados y bien ajustados, de sobra para no cortar a la gente que rodaba a ritmo normal/bajo. En Tabernas no fue así, como cuento en la crónica, donde iba a un ritmo normal y aún así me cortaron al recorrido intermedio.

Pasamos por el punto de control con dos horas de tiempo de sobra, así que ya sabríamos que los cortes no serían un problema en esta marcha maratón. Por supuesto todo esto lo íbamos haciendo acompañandos de decenas y centenares de ciclistas, duante toda la ruta tuvimos compañía.

Al llegar a lo más alto de Piedrafita había muchísimos participantes aparcados en los lados, supongo que compañeros que no están acostumbrados a las subidas, porque la verdad, y siempre desde el máximo de los respetos, la subida era muy suave. Incluso a Kronxito con su lesión, que no hace subidas desde hace varios meses, le resultó suave. Cierto es que habrá personas a las que esta subida les resultara durísima y a las que les resultara un paseo, como todo en la vida.

El perfil de la marcha no hace honor a la realidad de esta subida, para nada, al ser una ruta con muchos kilómetros y condensar el perfil en unos pocos centímetros se ve como una pared vertical, ya os digo que nada más lejos de la realidad, se podía hacer a plato mediano sobradamente, más aún si eres un ciclista que hace unas dos o tres salidas semanales y estás acostumbrado a hacer alguna que otra subida.

Tras la coronación de Piedrafita llegó la bajada, igual de suave, por supuesto por camino, pero sin apenas inclinación, incluso con tramos de llaneo y algo de subida. La hicimos bastante rápidos porque se prestaba a ello, camino ancho sin ningún tipo de dificultad técnica, más allá de algún bache y alguna piedra pequeña que había que esquivar. En esta parte de la ruta ya no había polvo, afortunadamente, así que nada nos impedía la visión, más allá de los participantes que había que adelantar con respeto y precaución.

Rodando y rodando, aburridos de tanto camino, llegamos al segundo avituallamiento, que estaba en el pueblo de Peñalba, en el kilómetro 60 de la ruta. Nos asustamos literalmente, vimos unos estand como dice la RAE (o stand si nos atenemos al anglicismo más puro) y miles de personas, unas paradas antes de estos puestos de feria y las otras por allí, supongo que repartirían comida y agua. Le dije al comunitario Kronxito si llevaba agua y comida, me dijo que sí, por lo que continuamos la marcha sin detenernos tampoco en este avituallamiento.

Todo se multiplica en esta marcha, lo normal son entre 400 y 700 participantes, así que 7.000 multiplican todo por 10. Vimos bidones de agua tirados, vimos basura en forma de envoltorios de geles, alguna herramienta, alguna cámara, vimos muchos participantes parados con averías, vimos otros tantos parados estirando por calambres, algunos haciendo sus necesidades, vimos de todo multiplicado por 10.

Tras el segundo avituallamiento vinieron muchísimos kilómetros de llaneo con algún pequeñísimo falso llano, algún mínimo repecho y más llano. Pero lo que no vimos es desierto. El lema de la marcha de Orbea Monegros es “La llamada del desierto…”, acabé la marcha preguntándome dónde estaba ese desierto. Todo estaba verde más o menos, cierto es que había muchos campos regados artificialmente, supongo que de lo contrario estarían más bien secos, pero desierto, lo que se dice desierto, no vi por ningún lado.

Seguíamos sumando kilómetros y llegamos al tercer avituallamiento, en el kilómetro 90 más o menos, donde decidimos parar para recargar el único bidón de agua que llevaba, comer un poco de sandía, plátano y queso. Nos echamos alguna foto con algún amigo comunitario y continuamos sin detenernos mucho. El cielo estaba encapotado y caía alguna gota esporádica, por lo que no queríamos parar demasiado por si llovía fuerte.

En los kilómetros finales de la marcha compartimos camino con los que acababan la modalidad corta de la marcha. Antes de esto hicimos una bajada por camino con algunas curvas que os llevó a la parte más bonita de la marcha, donde había unos paisajes bonitos. Luego pasamos a campos de sembrado regados por aspersores que de cuando en cuando nos mojaban, no nos importaba mucho, con la capa de polvo y arena fina que llevábamos sobre nuestros cuerpos y nuestras bicis la humedad del agua no nos llegaba a la piel ni al carbono o al aluminio.

Y la migración de ñus llegó a su fin, al Serengeti, donde estaban los pastos verdes y abundantes. Llegamos a meta, felicitando al comunitario @kronxito por haber acabado esta marcha, con 120 km y 1.000 metros de desnivel acumulado subiendo.

El comunitario Kronxito y yo la acabamos en unas 7 horas. Una marcha que es muy suave, sin apenas subidas, 1.000 metros repartidos en 120 km es muy poco, sin ningún tipo de dificultad técnica, donde vimos bicicletas y ciclistas de lo más variopintos: fatbike, e-bike, ciclocrós, handbike, tándem (no vimos monociclos como en Tabernas), etc..

Una marcha que, sinceramente, no recomendaré, no le vi mayor sentido que hacer unos cuantos kilómetros por un camino con miles de personas, donde adelantar puede ser peligroso y cuando te adelantan también, todo se multiplica por 10, tanto los que adelantan con precaución y respeto como los que no. En definitiva no le vi ningún sentido, ni siquiera un reto como sí lo fuera la de Tabernas (por el desnivel acumulado y la arena de la rambla). Como le decía al comunitario Kronxito esta marcha era más suave que la de peregrinación a Caravaca que hicimos recientemente.

Afortunadamente nos respetó la climatología, este año no hizo viento, no llovió y tampoco hizo calor sofocante. Una temperatura idónea, el sol cubierto por las nubes, no nos quemamos, no nos mojamos y solo acabamos blancos de polvo y el polvo se quita fácil con agua.

Destacaré tres cosas de esta marcha maratón de Orbea Monegros 2017, con las que me quedo y las que me llevo en el recuerdo:

  1. Que al comunitario Matías no le pasó nada grabe en su caída.
  2. Que el comuntiario Kronxito acabara la marcha con la lesión de rodilla que acarrea ¡Bravo! Un ejemplo de superación.
  3. El cariño con el que la gente de toda España nos saludó, fue lo más increíble de la marcha. Nos saludaron de todas partes, de Valladolid, de Valencia, de Reus, de Tarragona, de Barcelona, de Huesca (varios pueblos que no recuerdo), de Zaragoza, de La Coruña, de Bilbao, Huelva, Cádiz, Murcia… Se nos acercaban durante la marcha y nos felicitaban por nuestro trabajo, por nuestros vídeos. Se nos acercaron antes de la marcha , durante y después. Siempre me emociono y siempre lo digo y nunca me cansaré de hacerlo: gracias a todos de corazón.

Tras la marcha nos esperaba una rica fideuá que no probé, la verdad es que odio hacer colas para comer, es algo superior a mis fuerzas. Esperé a los comunitarios fuera del recinto y regresamos a Alcalá de Gurrea a quitarnos el polvo del camino.

Esta marcha tiene un nombre y una fama a nivel nacional poco merecidos, supongo que por influencia de las marcas patrocinadoras que la han convertido en lo que es: un escaparate. Para mí una migración de ñus en el Serengeti.

Sé que hay amantes de esta maratón BTT, para ellos va todo mi respeto. Es una marcha apta para ciclistas que corren habitualmente por pista, por camino, incluso para ciclistas de carretera que hacen un poco de montaña, pero para los que hacemos montaña profunda, de la buena, de sendas, no tiene aliciente alguno, puede resultar muy aburrida y tediosa. Y hacer 600 km de coche para recorrer en bici un camino de 120 km no lo veo recomendable.

De vuestro comunitario Presidente Alonso.

  • Fotos de la marcha BTT de Monegros: