Hola queridos amigos de Comunidad Biker, soy el comunitario Gsu (Jesús). Lo prometido es deuda y por ello allá va la crónica del II Desafío Ángeles Custodios, que  se celebró el pasado domingo día 25/09/2016 en Huércal-Overa (Almería, España), prueba organizada por la Policía Local de Huércal-Overa mano a mano con el Club Deportivo Almanzora.

En esta prueba había 4 posibilidades de participación, el Trail, de 14km el sábado 24, la marcha MTB no competitiva de 43km el domingo, la marcha MTB competitiva de 60 km y 1.200m acumulados el domingo (que fue a la que me apunté, aunque el Strava decía que había más desnivel positivo) y el súper desafío, consistente básicamente en dejarte el hígado el sábado corriendo el trail y el resto del cuerpo el domingo sobre la bici con los 60 km.

Jesús en la II Desafío Ángeles Custodios

Cabe destacar que la prueba era benéfica y lo recaudado iba destinado a echarle un cable a una asociación de personas con discapacidad.

Para recortar minutos de madrugón, dejé bici y mochila preparadas la noche anterior, lo que no evitó que me levantase a las 6 de la mañana, tras un desayuno potente, asearme y sacar al perro (que tenía ganas de fiesta), a las 6:40 mi compañero, que prefiere mantenerse en el anonimato, (en adelante CQPMEEA) está en la puerta de mi casa con todos sus bártulos listos, por lo que cargamos mi bici y salimos para allá.

Llegamos, nos pasamos por la zona de recogida de dorsales, mucha gente apuró hasta el último minuto para llegar y, sorprendentemente, no hicimos casi cola. Cogimos la bolsa de participante (incluía el dorsal, varios productos energéticos, entre ellos geles, barritas, etc., varios panfletos sobre la muerte súbita en el deporte…. estooooo… y un chaleco cortavientos al que estoy seguro que le voy a sacar partido), pusimos el dorsal a la bici y para la salida.

La salida era neutralizada, y eran dos o tres km rodando por el pueblo tras un coche de la organización, una vez salimos del pueblo nos encontramos las primeras pistas, bastante arenosas por las que se rodaba regular y se levantaba mucho polvo, además la gente circulaba en el pelotón de forma muy prudente, en parte por la arena, y en parte por los enormes cactus que bordeaban el camino amenazantes.

Tras los primeros kms de pista bajamos por primera vez al lecho del río, la temperatura era agradable, las zonas con agua y salpicaduras se agradecían, pero la capa de arena empezó a marcar los grupos. Mi CQPMEEA y yo nos pusimos en paralelo e íbamos francamente cómodos, pero pendientes del tiempo por motivos que luego comentaré.

Jesús en la II Desafío Ángeles Custodios

Llegó el primer repecho, una subida suave, se llevaba bien, tierra dura, alguna raíz, nada grave, todo bien, y así íbamos comiendo kms hasta que llegamos a la primera bajada, una recta pedregosa con una fuerte S al final, cuando llegamos abajo cuatro ciclistas estaban en su momento “cruda realidad del ciclista de montaña” cambiado cámaras.

Volvíamos a estar en el río, aunque en este tramo de unos 500 metros había solamente un sendero marcado, con mucha piedra, algo de barro, varios charcos, había que ir con cuidado, al final del mismo una curva cerrada con muchísima arena, vamos, una playa, y a subir monte de nuevo.

La subida fue bien, no era muy dura salvo algún repechito y empezamos otra bajada, y mi CQPMEEA decidió que se pasaba del XC al DH, me pasó como un misil y así llegamos al avituallamiento del km 30 aproximadamente, donde como no podía ser de otro modo tras su bajada, tuvimos que cambiar su rueda pues la había reventado. Fue un cambio muy rápido, pero a nuestro lado se paró otro ciclista que estaba teniendo problemas con su cámara, pues no pillaba aire, y estuvimos un buen rato ayudándole, cuando por fin su rueda estaba lista (y la nuestra por hinchar) nos dice, -¡hala xau!, y nos quedamos con cara de gili… viendo como se iba. En fin, hinchamos la rueda y palante y así llegamos al punto “intermedio” situado en el km 38, al que había que llegar antes de 3 horas (algo que para gente como el comunitario Luis o para Paquito estaría tirao, pero que a otros nos generaba algo de tensión), el motivo era que si no llegabas en 3 horas te desviaban a la ruta corta y no entrabas en la clasificación, nada, lo dicho, una fruta, un trozo de pan de higo, rellenar botellín y a tirar.

Jesús en la II Desafío Ángeles CustodiosNada más salir de ese avituallamiento nos encontramos con una pared, de suelo de tierra dura y cortita, pero durísima, unos 30 metros de buscar el equilibrio con el molinillo entre cargarte al manillar y que patine la rueda trasera y echarte hacia atrás y que se te levante la delantera. Superado el escollo comenzamos la subida a un castillo, donde el calor apretaba, pero el hecho de ser asfalto compensaba, y bajamos de nuevo al río que volvía a ser el enlace para entrar al monte, una subida tipo “Relojero”, en distancia e inclinación, pero de cemento, que se me atragantó bastante y me dejó desfondado, tras esto una gran bajada, larguísima, súper pedregosa con muchos giros de 180 grados, que se enlazaba con un tobogán de unos 100 metros súper empinado y rapidísimo y… otra vez al río, para hacer otros 4 km de arena y barro y subir a la vía verde que daba acceso al pueblo y la llegada a meta.

En meta había muy buen ambiente, te daban tu medalla de finisher, y tenías una manguera y una máquina de aire comprimido para limpiar la bici, y las duchas para adecentarte, y era el momento de disfrutar del ticket de comida y los tres de bebida. Nos pusieron una paella que sabía a gloria y la cervecita de rigor.

Jesús en la II Desafío Ángeles Custodios

Los trofeos de los ganadores eran muy originales, hechos por los integrantes de una asociación local. Definitivamente una gran marcha, divertida, y relativamente asequible. No dudo de que el año que viene repetiré.

 

De vuestro comunitario Gsu.