Hola amigos de Comunidad Biker, soy el comunitario @alino y os quiero relatar mi experiencia de correr una maratón (42 km) descalzo completamente. Son las 6:56 del domingo 29 de enero de 2017. Apenas he podido dormir durante la noche, estoy nervioso como si fuera mi primera maratón pero, obviamente, no lo es. Recuerdo aquél año 2002 en que fuimos el presidente comunitario Alonso Javier y yo a correr el entonces llamado Mapoma, Maratón Popular de Madrid, siempre acompañados por Antonio El Máquina @antoniom, que venía de apoyo y conductor. Madre mía, cómo ha pasado el tiempo y cómo hemos cambiado, tal vez nosotros no tanto, o tal vez sí, no podría asegurar nada en firme sobre este asunto.

El vídeo documental de mi primera maratón descalzo

Documental sobre una maratón descalzo por el comunitario de Comunidad Biker MTB Alino. Os mostramos la hazaña llevada a cabo por el comunitario Alino que corrió una maratón de 42 kilómetros completamente descalzo, haciendo natural running o barefoot running, o como él dice en su artículo (crónica): correr descalzo. El comunitario Kronxito graba todo el proceso, desde el desayuno, calentamiento, carrera e impresiones finales y cómo quedan las “suelas” (sus plantas de los pies) tras los 42km. En el documental también aparecen los comunitarios Luisconnor, María y Pablo. Felicitamos a la comunitaria María que quedó primera de la carrera de 10km. Más información de esta proeza en:

Un poco de mi historia y otras divagaciones

Que el tiempo pasó es lo cierto e irrefutable, así como que ya hace unos años llegó a Murcia “El Maratón” o “La Maratón”, pues nunca aprendí qué género tiene al igual que me pasa con la mar o el mar. Efectivamente, ya no hace falta desplazarse a otras capitales a recorrer la mítica distancia de Filípides, os cuento aquí que se cuenta en los libros de historia que este personaje recorrió en su época los aproximadamente 250 km que separaban Maratón de Atenas para dar la noticia de la victoria de los griegos sobre los persas, tras lo cual murió. Si alguien quiere replicar esta gesta existe la carrera de ultrafondo llamada Spartatlón. Lo que no sé es de dónde sale la distancia de 42,198 kilómetros de la maratón actual, tal vez sea para que no mueran demasiados participantes, tendré que investigar este tema.

Pues sí, como decía que me desvío de mi relato con facilidad, en la época en que escribo hay carreras de todas las distancias y clases, todos los fines de semana y a no mucha distancia del pueblo de cada uno. Sí, hoy día es todo muy diferente. El corredor popular ahora es muy PRO, y las carreras también lo son. Cuando nosotros comenzamos a correr apenas corrían 600 personas en la Mediamaratón de Murcia y eran contadas las carreras que había por la zona. Ahora son más “negocio”, pero esa discusión es harina para otra historia.

Algo más de un año antes de aquel primer maratón de 2002, Alonso y yo llegábamos tarde a la salida de nuestra primera Media en Murcia, costumbre que sigue Alonso manteniendo en las marchas ciclistas creo, encontrándonos de frente con los primeros colocados en la típica posición para responder al pistoletazo de salida, tan apurados llegamos que apenas nos dio tiempo a ponernos en la cola antes de que nos pasasen por encima. Comenzamos y acabamos como el que se merienda un bollycao. En aquellos años felices, comienzo de un nuevo siglo, la bici no nos conocía ni la necesitábamos, éramos jóvenes y jugábamos entre cinco y seis horas de frontenis y luego dábamos entre dos y cinco vueltas al campus universitario de Espinardo y jamás oímos que fuera necesario descarga de piernas alguna. Pero el tiempo es cruel, y el pelo se cae a veces y otras se convierte en canas, en aquellos días teníamos todo el pelo y ninguna cana.

Así pues tras la primera mediamaratón hicimos otras muchas. Alonso con un tiempo cada vez peor que el anterior o mejor que el siguiente, todo es relativo, según cómo se mire. Y así fuimos pasando días hasta vernos por el azar de la vida colocados en la salida de la maratón de Madrid, creo que con otras casi nueve mil personas, locas todas ellas por hacer aquello según el criterio de otras personas. Es muy curioso, ya por aquél tiempo también llamaban loco al presidente Alonso porque corría por los montes del Rellano, hoy día a eso le llaman Trail y tiene más aficionados y hay más carreras de montaña o de trail que carreras de ciudad, curiosa la vida como es. Es como a @paquito206 que lo miraban raro porque llevaba una cámara a cuestas sobre su casco y luego una multinacional la fabricó en serie y la llamaron GoPro, y ahora el raro es el que no la lleva. Creo que la Comunidad  jamás recibió un céntimo por ese avance aportado a la humanidad deportiva PRO. Buscad por Internet o pregundad quiénes fueron los primeros en llevar una “GoPro”, aquí tenéis la respuesta:

Los 42,198 km de Madrid 2002 comenzaron y se acabaron, nosotros felices y cansados pasamos la línea de meta. Tras aquello yo seguí corriendo rutinariamente, Alonso muy rara vez ya tras su épica carrera madrileña. Creo que yo aún joven me mudé de país, Alonso compitió federado en frontenis, para luego ya en su ocaso como as del deporte de la raqueta se pasó al tenis y al pádel, me parece recordar. Y así los años nos trasmutaron, incluso por el camino conocimos el ciclismo de montaña, se creó una web y una Comunidadbiker, como cuenta el comunitario en la historia de la Comunidad:

Y silenciosamente, llevados por el río del tiempo, llegamos a la mañana 29 de enero de 2017, como os contaba al inicio de esta crónica. Plácidamente estoy en el aseo cuando de repente suena el telefonillo ¿Cómo es posible? ¿A estas horas? ¿Qué puede haber pasado? ¿Quién está tan loco como para venir llamando? Ostras, no es posible, pero sí, sí que lo es. Mientras mis perrillas Noa y Nuba  alborotan el barrio con sus ladriditos y mi señora se despierta azurada y extrañada, voy y abro la puerta al comunitario @kronxito. El día anterior me había dicho que tenía el encargo del Presidente de venir a grabar todo el proceso de la carrera, desde el desayuno hasta la llegada. Creía que era un decir ¿quién va a madrugar tanto un domingo si no es por pura obligación?, y que aparecería a la hora de salir. Pero no, fue literal, antes de las siete de la mañana estaba en su labor de reportero dicharachero, mi hijo es capaz de hacer lo imposible y de no hacer lo evidente, es Krontxito en pura esencia.

Así pues, tras el desayuno previo a la carrera, cosa que está perfectamente documentada en el vídeo-documental y sobre lo que no veo necesario comentar más, hay libros enteros sobre este asunto, cada cual ha de desayunar lo que le siente bien, ni muy pronto ni muy tarde para no ir ni con hambre ni empanzinado. Las comidas importantes son las de los días previos, así como ir bien descansado. Pero todo esto no es lo que venía yo a querer contar.

Salimos sobre las siete y media en dirección a Murcia con el coche de Kronchito, que se prestó amablemente a llevarnos ya que yo iba nervioso, luego explicaré los motivos de mis nervios y estado de preocupación. Aparcamos sobre las ocho en el aparcamiento disuasorio del Carmen, que por cierto había unos carteles que no vimos, que acabarían constándonos una multa por aparcar indebidamente, cosas de la vida en sociedad.

Pues sí, hacía un frío del carajo a esas horas, creo que entre tres y cinco grados. Aún así me descalcé y, todo preparado y de corto, fui calentando hacia la salida, bueno, más bien intentando calentar para además ir viendo cómo me encontraba. Ahora os cuento más detalladamente.

Los serios motivos de mi preocupación se debían a que la semana anterior había hecho la media maratón de Santa Pola, descalzo por supuesto, y me había salido bien, demasiado bien. Mi objetivo siempre fue hacer una media descalzo y sin problemas, pero la vida me puso la opción de correr la maratón completa y tomé el riesgo. La cuestión es que la semana anterior había cometido uno de los errores básicos por los que suelen lesionar los corredores, los ingleses le llaman “Go Too Fast- Too Far-Too Soon“, es decir, “Ir demasiado rápido o demasiado lejos demasiado pronto”, siempre en referencia a uno mismo por supuesto. Yo había ido demasiado rápido apenas siete días antes, corrí la media sobre 1 h. 53 min., cuando la preparación era para haberla hecho en 2h. 30 min. o como mucho en 2h.15 min.. Pero me vi bien, el clima era bueno, el ambiente de Santa Pola precioso, me vine arriba y saliendo el último empecé a pasar gente con mis pies descalzos y fue todo perfecto y cómodo hasta que llegamos a la zona del paseo que iba bordeando la playa, sobre el km. 8 ó 9, ahí había zona de losa empedrada y lateral de cemento con mucha erosión y piedras puntiagudas. Es decir, pasé de asfalto superfacilón a una zona bastante pinchosa y sin escapatoria posible, ni aceras ni nada.

Lo normal es que hubiera bajado ritmo y nada habría pasado, pero me vine arriba y quise mantener mi ritmo cercano a los cinco minutos pensando que era poca distancia, pero fueron casi dos kilómetros así. No le veía fin, bajé el ritmo pero no lo que hubiera sido prudente, mi ego pudo más que que el sentido común y en algún momento debí pisar demasiado fuerte y empecé a sentir algo de molestia. Pero al salir al asfalto, tras una pequeña cuesta, vi que se me pasaba, recuperaba bien y, aunque mi objetivo de bajar de la hora cincuenta no parecía ya posible, me propuse seguir a tope, a por las dos horas, fijo que bajaba. Acabé bien sin más molestias y bastante menos tiempo de lo previsto, mi mente egótica estaba feliz. Pero me había traicionado, había ido demasiado rápido demasiado tiempo y demasiado pronto. Había entrenado, no mucho por cierto, ya que para poder hacer la maratón sin problemas iba justico de entrenos, a tiempos de entre 7 y 9 minutos el kilómetro y corrí la Media Maratón a una media de 5 minutos y 22 segundos. Lo iba a pagar, los excesos por norma exigen lo que costaron, el cuerpo siempre avisa, no es traidor, y eso vale también para la bici y para la vida misma. La cruda realidad del corredor descalzo que se viene arriba y se excede en ritmo.

Así pues tras enfriarme por la tarde vi que me molestaba principalmente el talón de la pierna izquierda o planta del pie. También en la noche las rodillas se quejaban algo. Pensé “¡uy! serán las molestias típicas tras una carrera larga descalzo (era la primera de mi vida), mañana se me pasa seguro”. Pero amaneció el lunes y seguía igual. Por la noche me seguía constando apoyar bien el pie. Las rodillas ya no decían nada eso sí, no se quejaban, cosa que me tranquilizó relativamente. Mañana martes no tendré nada ya, seguía pensando, aprovecharé para descansar de cara a la maratón. Pero el martes amanecí igual, con molestias y ya empezaba a pensar que no iba a poder correr el domingo de la maratón. Así que me vi obligado a llamar de urgencia a nuestro fisioterapeuta comunitario Alberto, que me cogió el jueves. Bufff, me descontracturó las piernas, a base de mucho dolor y sufrimiento, no digo más. El viernes me sentía chungo aún y el sábado aún llevaba la duda, de todas formas fui, algo desanimado, a coger los dorsales, aunque ya notaba los efectos beneficiosos de las manos curativas de Alberto y de sus consejos en mis patas finas.

Por cierto, nombrando a nuestro fisio, diré que él fue de los que más me animó a comenzar a correr descalzo. Curiosamente, podría contar aquí a colación el por qué y el cómo empecé a correr descalzo. Si yo fuera Alonso tal vez pondría aquí un enlace a una crónica con referencia a esa historia. Pero no lo soy y simplemente resumiré diciendo que lo hice a causa de las lesiones que me impedían correr con calzado y por mi asnedad y terquedad ante las discusiones con Alberto y otros que decían que eso no era ni bueno ni posible que se hiciera. En los inicios de mi descalzamiento como solución para poder correr me decían algunos comunitarios literalmente: “jajajaja” cuando les decía que mi intención era correr una mediamaratón descalzo, incluso pensaba en una maratón, aunque eso no lo decía en voz alta para que no me llamaran loco. Pero yo soy amante de la historia y sé que a lo largo de la historia el ser humano vivió muchos siglos sin Nike, Asisc, Adidas, etc. .Tal vez os cuente todo esto con más detalle en otra crónica. De momento os dejo con el vídeo sobre mis inicios de esto que llaman “natural running” o “barefoot running” y otros muchos nombres, yo le llamo como lo que es “correr descalzo”:

Al fin en la Maratón, a pies desnudos frente a los 42 kilómetros que me esperaban

Ahora corro descalzo porque me gusta y lo disfruto y al fin estaba llegando a la salida de una maratón, decidido a correr descalzo. Suponía que sería el único que correría descalzo ¡Qué ideas más locas tengo! Veía que no me molestaba en exceso el pie izquierdo, comenzaba bien, el calentamiento arrancaba. Mi duda estaba en saber si era porque estaba bien todo o si por causa del frío no sentía nada. Llegamos a la Gran Vía y estaba el tinglado montado para la salida. Seguí un rato más calentando y fui a ver, junto a María y Pepe Javier, la salida de los patinadores. Había tres carreras juntas, la maratón, una mediamaratón en patines y una de 10 mk.. Mucho lío parecía, pero bueno, yo fui a lo mío. Me puse en la cola de la gente que corría los 42km y seguí intentando correr. Ahí vi para mi sorpresa que había dos corredores más descalzos. Hablé un poco con uno de ellos y se nos echó encima la hora de salir. Los nervios estaban algo más controlados, parecía que no me molestaba mucho el pie. Se retrasaba la salida, supongo que por el lío de hace varias modalidades en un mismo sitio. Mal asunto, con el frío que hacía a las ocho y media de la mañana ahí parados. Dicen que en Murcia no hace frío y yo me río del tópico. Me situé el último y a esperar. Meditaba sobre cómo iba a esquivar los escupitajos de los primeros corredores, aunque en Santa Pola había más y no tuve problema con ello. Solo un descalzista se plantea esas cosas.

Cantaron la salida al fin, empezar viene bien porque los nervios se van disipando. Tocaba pasar bajo el arco de salida y quedaba mucho, como 42 km, y era incierto que pudiera pasar por el arco de meta unas 5 horas o más después. Ya se iría viendo, pasito a pasito. Al poco de cruzar el primer arco vi a mi Pepe en su labor de reportero. Es curioso, pasé como unas ocho veces por la gran vía y ya no volví a verlo hasta la meta ¿Qué andaría haciendo las cinco horas mientras yo corría descalzo? Es un misterio y sería un asunto a estudiar pues su misión era grabar de pé a pá cómo era el correr una maratón descalzo. También saludé a mi María que iba a correr los 10 km en breve. Ella está en otro nivel, mi fin es acabar y el suyo ganar. Unos nacen con genes ganadores y otros con genes cerrines o asniles.

Hice los primeros kilómetros muy suaves, con mucha precaución tanteando el suelo y viendo cómo respondía mi pie. Parecía que hasta el kilómetro dos el pie estaba dando una pequeña queja, no podía correr con normalidad, pero enseguida vi que iba bien y que me dejaría correr sin problemas o eso parecía. Me pude olvidar relativamente de ese asunto. Se pasaron los primeros kilómetros y fui pasando algunos corredores, el asfalto era cómodo y asequible, en la zona del mercado de la Fama estaba peor, pero fueron unos pocos metros. Nada, todo perfecto, mi mente empezó a pensar a qué ritmo iba a correr, ya daba por sentado que iba a terminar. Al menos podía correr con normalidad.

Sobre el kilómetro cuatro o cinco me llevé una grata sorpresa pues veo que me animan y gritan mi nombre, al levantar la cabeza veo que son los comunitarios @lauri y @jaf, que van pertrechados con sus bicis dispuestos a rutear por las montañas murcianas. Me dio alegría y sonrojo al mismo tiempo. Tras saludarlos efusivamente y recibir sus ánimos seguí mi camino ya centrado en observar el suelo y pensando que debería pasar de nuevo en una segunda ruta por allí, mi obsesión era que el asfalto fuera normalico o que al menos tuviera una alternativa por las aceras, después era ir viendo qué ritmo cogía. Mi objetivo principal era acabar, el segundo era hacerlo en menos de cinco horas. Pero ya había localizado el globo de las 4 horas y media y me puse cerca y veía con ilusión que era posible. En la zona del río por el infante incluso me dije a mí mismo que iba sobrado en ese tiempo. Todo iba bien, tranquilo, maravilloso.

Era una mañana soleada pero fría, un frío que pensaba que se iba a ir yendo pero que no terminaba de ir. La braga al cuello y respirando a través de ella, no dejé de usarla hasta el final de la carrera, el calor murciano no llegó aquel día. Cuando más feliz iba detrás del globo de las 4 horas 30 minutos, llegamos a la zona de Ronda Sur, sobre el km 9 ó 10 y ahí se me vinieron los fantasmas de Santa Pola, el asfalto suave paso a ser asfalto pinchoso y no había ni aceras ni otra escapatoria. Ahí se complicó la carrera y veía como se alejaba el globo por lo que tuve que bajar el ritmo, doblar rodillas para no golpear el suelo demasiado fuerte y aguantar a ver lo que duraba el asfalto malo. Y duró, vaya que si duró, sobre 4 km que aguanté como pude.

Había cogido un grupico de gente con mi ritmo e iba con ellos de vuelta a la zona de la Gran Vía. Sobre el kilómetro 14 me vi con fuerzas y me animé nuvamente. Pasé por la zona de salida haciendo mi segunda vuelta, con la esperanza de ver al comunitario Kronxito y su cámara, pero no vi a nadie. Bueno, yo a lo mío que quedaba mucho aún. Tras pasar por allí me crucé con la gente de los 10 km camino de su meta, estuve atento a ver si veía a María pero no la vi. No sabía si había terminado ni cómo le fue. A la altura del Corte Inglés me crucé con Navarrico @luisconnor, que iba cabeza gacha camino de acabar los 10 km. Le grité y nos saludamos. María habría acabado ya su carrera, yo iba coincidiendo con algunos corredores aún del 10k, cuyo recorrido era en parte el mismo. Crucé por la zona del Jardín de la Seda y el asfalto fue malo en algún tramo pequeño, pero había aceras como escapatoria, con lo que podía pasar por ellas y evitar ese “asfalto pinchoso”. Aún tenía ilusión por bajar de las cuatro horas y media o estar muy cerca.

Entonces, sobre el kilómetro 17 tuve que hacer una pequeña parada para orinar en un parque. La organización había dicho que iba a poner aseos portátiles, al menos por la zona de salida o meta, pero nunca los vi por mucho que los busqué. La organización en general fue regular, faltó avituallamiento para los últimos y no hubo mucho orden. Luego me contaron que la carrera de 10k fue incluso peor organizada. En fin, yo a lo que iba. Hice mi pis, cual perrillo callejero, cerca de la zona del pabellón Príncipe de Asturias y al coger la Avenida Juan Carlos I me llevé otra desagradable sorpresa con el asfalto. Ya casi terminando la primera vuelta con la idea de hacer dos horas y poco, me veo que en ese tramo el asfalto pica en la planta de los pies y que apenas hay escapatoria, el lateral no es accesible pues hay tráfico y por el centro está el tranvía. Toca de nuevo reducir y aguantar el tirón como sea ¡¡¡Duele!!!

Aprieto los dientes y aguanto cuatro kilómetros que se me hacen duros y eternos, trastocan todos mis cálculos, pero la vida es así, toca adaptarse a lo que hay. Pasé ese tramillo y encarrilé el cuerpo hacia la mitad de mi maratón. En ese paso esperaba ver al reportero grabador Kronxito, pero nada, no estaba. Supongo estaría con otros asuntos. Iba sobre las dos horas y veinte minutos, no demasiado mal y ya conocía la calaña del asfalto que me quedaba por pisar. A la altura del ayuntamiento vi al comunitario Luisconnnor que había corrido los 10k y venía de coger la ropa. Él estaba contento, me animó, cruzamos unas palabras y yo seguí camino de mi meta.

Tras pasar la media maratón ya conocía todo el recorrido, ya no habría más sorpresas, todo era aguantar y regular lo que tenía con lo que había. Tenía algo de hambre y pensaba, pues estaba escrito por algún sitio, que sobre el kilómetro 25 había barritas de cereales, pero nunca las vi. Solo pude pillar un medio plátano y en otros avituallamientos nada, y casi al final un onza de chocolate que me vino divina. Faltó condumio como dicen por mi pueblo. Pero bueno, ese no era mi problema más gordo ni motivo de preocupación. Los pies iban bien, no molestias, no cortes, no se quejaban. Trabajaban a la perfección como la madre naturaleza los diseñó. Sin embargo en la zona de la ingle izquierda tenía una pequeña molestia. Era al levantar el pie y parecía que iba a más. Sobre el kilómetro 26 ó 28 había una chica con reflex que tenía un cartél que decía que estaba para ayudar. Me aventuré y fui osado y le dije que si me podía echar. Me echó, pero con tanta penuria que apenas salió spray del bote, le dije échame un poco más, por favor. Mira que yo no soy de pedir nada, pero esta vez me echó aún más lastimosamente que antes. No sé, tal vez tenía que no gastar el bote o algo, o quería conservarlo para llevárselo lleno al de la organización o simplemente echó poco porque la vida es así. Muchos detrás de mí ya no venían. La cuestión es que seguí mi camino riéndome pues no soy yo de pedir cosas y me hizo gracia eso que me pasó, para una vez que me decido a usar los servicios de la carrera. En fin, por suerte la vida me trató bien y la molestia no fue a más y pude seguir con relativa normalidad, a mi ritmico de pasicos cortos.

De nuevo seguí corriendo con la preocupación en mente de dónde desaguar, pues como hacía frío y bebía bastante y no sudaba, el líquido había que soltarlo de alguna manera. Yo ya de por sí soy meón, y me cuesta mear en zonas de monte si hay gente cerca pues en una ciudad mejor no contar. Pasé el mal trago como pude, el del mear y el del pasar el asfalto de la zona de Ronda Sur de nuevo. Poco a poco, pasito a pasito fui llegando para pasar por Gran Vía nuevamente, y Pepe no aparecía por ningún lado ¡¡Leches!! yo quería que me grabara para ver cómo piso el suelo descalzo, al inicio, con cansancio, etc.. Tenía pensado hacer un estudio de cómo corro con sus grabaciones pero no, no aparecía. Seguí el circuito y pasando kilómetros y calles con más pena que gloria, como nos suele pasar a los últimos del pelotón.

Sobre el km 36 en la zona del Corte Inglés al fin alguien me animó. Allí estaban María y Navarro que me dieron ánimos y decían que quedaba poco ya. Me grabaron ahí unos metros. Luego vi el vídeo y se me veía arrastrar los pies más que correr, el cansancio era notable. Y sí, quedaba poco pero era duro, la zona del Zig-Zag se me había atragantado en la primera vuelta. Pero todo pasa y con el ánimo de verse cerca de acabar se sobrelleva. Al menos no tenía molestias fuertes en ninguna zona. Cuando corría con calzado a esas alturas de carrera raro era que no llevara alguna rozadura por los pies. Descalzo iba a las mil maravillas. Y llegué de nuevo a dónde María y Luisconnor estaban a mi espera, he hicieron conmigo el último kilómetro, que lo hice animoso y fuerte que es como me gusta a mi acabar, incluso pidiendo más kilómetros. La entrada en meta fue maravillosa, con la alfombra roja y la catedral al fondo. Lo mejor que pudo hacer la organización.

El reto estaba conseguido. Encima había bajado de cinco horas, por poco, pero lo había logrado. Estaba muy contento. Y al fin vi a Kroncxito en la meta ¿Qué habría hecho este muchacho para no verme en las ocho veces que pasé por la Gran Vía? me seguí preguntando, pero él es así, pequeño en su grandeza. Ya estaba hecho, pude acabar y un par de días antes juraría que no lo iba a conseguir. Así que me dí una vuelta por la zona de avituallamiento en donde apenas quedaba nada ya. Otro punto negro para los organizadores. Nos hicimos una foto con otro corredor descalzo que acabó en un poco más de las cuatro horas y media. Contamos las impresiones que grabadas quedaron y nos volvimos para Molina de Segura a comer.

Tengo que recalcar que la recuperación fue muy rápida, en la noche algo de molestias típicas de hacer la maratón, el lunes algo cansado y a trabajar por la tarde sin problemas y el martes por la mañana hice casi tres horas y media con la bici por el Coto de los Cuadros, fresco cual jovenzuelo que hubiera estado todo el domingo viendo la tele en el sofá, ya con el objetivo de hacer los Monegros en mente. El que haya pasado por los días postmaratón sabe a lo que me refiero.

Si alguien me pregunta si le aconsejo correr una maratón descalzo, no le diré claramente que sí, ni tampoco que no. Ni siquiera correr una maratón con zapatillas es aconsejable, es mejor quedarse en casa viendo la tele y comiendo patatas fritas y bebidas gaseosas o cervezas… o tal vez no… yo estuve feliz corriéndola y entrenándola y podré seguir corriendo sin problemas, eso me vale.

De vuestro comunitario Alino.