Hola estimados comunitarios, en la mañana del sábado 14 de octubre de 2017, de forma apresurada y por sorpresa, decidimos salir a rodar por las carreteras de esta nuestra Región. Digo “carreteras” porque hoy tocaba ruta de ciclismo de carretera, que teníamos las “flacas” algo abandonadas. Y digo “apresurada” porque fue una ruta improvisada, nacida fruto de la lucha contra el reloj y los quehaceres cotidianos. La anunciamos en el foro de la web comunitaria, pero con un minuto de antelación ¡Ahí es nada!

Un nuevo fallo en la sincronización de los despertadores hizo que nos levantáramos algo tarde para hacer deporte, así que desayunamos tranquilos pensando en dejarlo para otro día. Pero dijimos la frase “Hay que luchar contra el peor de los enemigos: la pereza o perrería”. Nos vestimos con la equipación comunitaria, cogimos un bidón de agua, las gafas, el móvil, el casco y las bicicletas de carretera.

Salimos sin rumbo fijado, desde Molina de Segura (Murcia, España), hacia cualquier lugar. Tomamos la carretera de La Torrealta y LaRibera de Molina. Desde el principio la comunitaria Patricia Carmona establecío un ritmo rápido y alegre, me costó aguantarlo al principio dado que soy más diesel, empiezo a funcionar bien a partir de los 35 km.

Cruzamos varios pueblos y fuimos dirección el Santuario de la Fuensanta, pero contábamos sólo con 2 horas de pedaleo, por cuestiones laborales, así que sería  difícil llegar. Sólo paramos en un par de semáforos en rojo, todo lo demás recuerdo que fue mirar el manillar de la bicicleta, ver asfalto y tratar de aguantar la rueda de la comunitaria Patricia, labor que conseguir llevar a cabo pero a costa de un sofreesfuerzo importante.

Con 25 km en las piernas y viendo que no llegábamos a tiempo a la Fuensanta decidimos continuar pero de vuelta hacia Murcia por la carretera de Salabosque. Aquí empecé a notar una sensación importante de hambre, pero no nos echamos nada de comer, tampoco cenamos mucho, siempre con el pensamiento de no hacer deporte por la mañana.

Gran error, craso error, error monumental: para practicar deporte hay que alimentarse bien, evitar siempre tener sensación de hambre mientras se practica. Tengo cierta experiencia en el asunto, muchos años y varias picaduras de pollo han hecho que aprenda la lección o eso creía. Pero el ser humano es el único que tropieza dos veces en la misma piedra: me picó el pollo.

A unos 15 km de finalizar la ruta, a la altura de Espinardo, noté que la sensación de hambre aumentaba considerablemente, había un pequeño repecho y me noté algo mareado, falto de fuerzas, una picadura de pollo en toda regla, una pájara, un desfallecimiento, lamémoslo como queramos, el caso es que me reí por mi mala cabeza.

La comunitaria Patricia iba adelantada, fresca como una lechuga, tal vez desayunó mejor que yo, tal vez cenó mejor que yo. Sea como fuere no conseguía alcanzarla, incluso verla. No iba a hacer vídeo de la ruta pero mientras iba picado por el pollo hice un esfuerzo y lo grabé, al menos que sirva para los comunitarios que nos vean, que no cometan el mismo error que yo: el deporte y la actividad deportiva requiere de una buena alimentación, antes, durante y después de practicarlo.

Mientras grababa mi cruda realidad, mi pájara, que no fue extrema, no me impidió pedalear, pero sí me hizo bajar muchísimo el ritmo y la cadencia de pedaleo, y notarme un poco mareado. Como decía, mientras vivía mi odisea, la comunitaria Patricia paraba al fondo a esperarme y reírse de mi pájara, siempre desde el cariño, o eso quiero creer.

Llegamos a Molina de Segura, con 40 km, era sábado por la mañana y día de mercado, no aguantaba más sin comer por lo que nos acercamos, con las bicis, al primer puesto donde encontramos manzanas y frutos secos. No esperé a llegar a la casa, me fui comiendo la manzana mientras subía, la mejor y más rica manzana que jamás comí ¿sería por la manzana o por porque iba famélico?

Aquí os dejo con algunos artículos sobre la alimentación, de los que soy el primero que debe tomar buena nota:

Como veis tenemos información suficiente, incluso algún artículo es mío, aún así tropecé en la misma piedra. Pero c’est la vie, tropezar, caer y levantarse otra vez. Cometer un error, aprender y tratar de evitar que vuelva a suceder.

De vuestro comunitario presidente Alonso, el que tropieza dos veces en la misma piedra.

  • Fotos de la ruta: