Hola amigos de Comunidad Biker, en esta ocasión os voy a relatar lo ocurrido antes, durante y después de este evento, la marcha BTT Orbea Monegros. Todo comenzó semanas antes de que se abrieran las inscripciones, cuando nuestro amigo comunitario Antonio de Maya nos comentó que este año Los Simao intentarían participar en la Monegros. La idea nos pareció apetecible y, para colmo, nuestra comunitaria Anika la había realizado anteriormente, como cuenta en su crónica. Terminaron por convencernos, ya no había excusa. Nos animamos y  sólo nos quedaba esperar con ansia el día de la apertura de inscripciones. Llegó el gran día, todos sabíamos que las inscripciones volarían y queríamos apuntarnos a toda costa, por mi parte tuve suerte ese día, por circunstancias meteorológicas no trabajé y me pude permitir el lujo de estar toda la mañana delante del ordenador.

Nuestro grupo de Telegram echaba chispas, los nervios nos comían por dentro. Comenzamos a refrescar el navegador, costaba muchísimo entrar a la web. Algunas comunitarios con más suerte se inscribieron rápidamente, otros, como yo, seguíamos dándole al F5, viendo como nos íbamos quedando de los últimos, y el tiempo se acababa… Incluso di mis datos a varios compañeros para que intentaran inscribirme… No había manera, las inscripciones se agotaban ¡Qué estrés! En la Comunidad no nos gustan nada este tipo de marchas en las que hay que estar pendientes del PC para incribirnos, pero hicimos una excepción.

Finalmente la red de redes se apiadó de mí y me dejó acceder al formulario de inscripción, la realicé y pude respirar tranquilo. El comunitario Kronxito se encagó de inscribir al comunitario presidente Alonso, que suele delegar esta función. Estaba claro, la Orbea Monegros nos esperaba, a mí y a 14 comunitarios y amigos comunitarios. Ahora tocaba solucionar el siguiente paso, el alojamiento. De esto se encargó muy amablemente nuestro comunitario Aurelio, que tras varios días logró encontrar una casa donde pudiésemos ir a pernoctar todos juntos, con esto también solucionado sólo nos quedaba esperar a que llegara el día.

El mes de Abril se iba acabando y por consiguiente Monegros se acercaba, tocaba empezar con los preparativos, había que gestionar el transporte, el viaj, comidas y demás cosas necesarias para este tipo de eventos. Sariñena, pueblo del que sale la Orbea Monegros, nos queda a unos 700 km, así que hay que preparar todo bien y que no se nos olvide nada de lo imprescindible. Tras tener toda la logística solucionada esperamos al viernes 28 de abril, día en que partiríamos hacia Sariñena.

Viernes 28, el día de antes de la Orbea Monegros

Con todo preparado me levanté temprano, después de que nuestro amigo comunitario Antonio de Maya me despertara preguntándome por dónde íbamos. Ellos  salieron temprano desde Cehegín. Fui a la panadería para desayunar y dirigirme a Murcia en busca de nuestra nueva comunitaria y amiga Alba, la cual no conocía en persona, sólo había mantenido con ella conversaciones de Telegram días atrás, para concretar detalles del viaje. Llegué a Murcia tras una pequeña confusión en el trayecto y recogí a Alba, que me acompañaría hasta Molina de Segura y el resto del viaje (pobrecilla lo que se le venía encima :yahoo: ).

Llegamos a Molina de Segura, a la sede de la Comunidad, lugar de partida del viaje a Sariñena. Empezamos a cargar las bicicletas de montaña en la furgoneta. Mientras tanto nos cayeron unas gotas de agua, pero no estábamos preocupados porque la predicción para Sariñena no daba lluvia. Echamos un total de 7 bicis en mi furgoneta, mi Vitoria, la Megamo de Alba, la Cube de Kronxito, la Olimpya de Alonso, la Cube de María, la Scott de Alino y la Ghost de Antonio del Último Cartucho, todas bien apretadas y atadas.

Tocaba repartirnos en los coches, Alba y yo en mi furgoneta, Kronxito y Antonio en el coche de Juanfran, María y Alonso en el coche de Alino y Aurelio, Monty y Matías en el coche de Anto. Un total de 12 comunitarios con sus respectivas 12 bicicletas, maletas y un montón de ganas e ilusiones. Tocaba poner rumbo a Sariñena, con la idea de recoger los dorsales en la tarde del viernes para no tener que darnos la paliza el sábado con todo el ajetreo. Cogimos carretera y manta, unos más carretera que manta… Tras alguna parada técnica, para estirar piernas y repostar, sobre las tres de la tarde nos encontramos todos en un bar, a la orilla de la autovía, donde comimos tranquilamente.

Debatimos si íbamos a ir primero a la casa donde nos alojaríamos o a por los dorsales, decidiendo ir primero a por los dorsales, cosa que no llegó oídos de Kronxito y ahora veréis el por qué :wacko: . Salimos de nuevo a la carretera y el primer coche donde viajaban Anto, Aurelio, Monty y Matías se escapó a nuestra vista, así que nuestro guía era el coche de Juanfran, donde Kronxito hacía las labores de copiloto.

Alba, de vez en cuando, miraba en su teléfono la distancia que nos faltaba para llegar a Sariñena. En teoría nos quedaba una hora de viaje pero me resultó raro que, tras media hora, siguiera quedando una hora. La caravana segúia detrás de Kronxito, hasta que en una pequeña carretera se le ocurrió parar y preguntar que dónde habíamos quedado en ir primero ¿dorsales o casa? Efectivamente nosotros íbamos en dirección a la casa y el coche de cabeza estaba ya en Sariñena, así que nos tocó dar la vuelta y dirigirnos a Sariñena.

Llegamos a Sariñena y fumos hacia la zona de dorsales, pero tuvimos que dar unas cuantas vueltas por el pueblo. Menos mal que preguntamos a un ciclista y nos indicó dónde era, además, con la grata coincidencia de ser seguidor nuestro en las redes sociales. Charlamos con él y nos hicimos unas fotos (Alba se sorprendía un poco con el tema de los seguidores de la Comunidad :yahoo: ).

Llegamos a recoger los dorsales, entramos al pabellón y se nos acercaron más amigos seguidores de la Comunidad, para saludarnos, charlar y hacernos unas fotos. Estaba flipando, más de 600 km de distancia y la gente nos seguía reconociendo,  eso siempre nos enorgullece.

Recogimos los dorsales, nos echamos fotos por los estand, tomamos un refrigerio en la zona y finalmente buscamos un supermercado para hacer las compras para la cena y el desayuno. Los comunitarios Anto, Aurelio, Matías y Monty, que habían llegado antes, se fueron a la casa y nos esperaron allí.

Tras las compras nos fuimos hacia Alcalá de Gurrea, pueblo donde teníamos el alojamiento. Llegamos y vimos la casa, era inmensa, el lugar también era muy bonito. Era tarde así que nos pusimos manos a la masa y preparamos la cena, esta vez cena de pros, pasta y patatas cocidas para cargar bien las pilas. Después de cenar concretamos la hora de levantarnos al día siguiente y poco a poco nos fuimos yendo a la cama a descansar. Tras la negativa de Alba y Monty de compartir cama conmigo, finalmente me tocó dormir con Alonso. :yahoo:   :cry:

Sábado 29 por la mañana, preparación previa a la marcha BTT Orbea Monegros

Los despertadores empezaron a sonar en la casa, sobre las 8 de la mañana, ni le di tiempo al mío a sonar, a eso de las 7 estaba en pie. Alonso madrugó algo más pues ya no estaba en la cama. Cogí la equipación, el pulsómetro y fui al aseo donde, tras hacer las necesidades fisiológicas del cuerpo humano, comencé a ponerme el traje de gala. Posteriormente me dirigí a la cocina para ponerme con el desayuno, que tomé en el salón acompañando a Alonso.

Poco a poco el resto de comunitarios iba haciendo acto de presencia por la cocina y el salón. Cada uno fue desayunando a su manera. Continuamos con los arreglos propios previos a una marcha: bidones o mochilas de agua y sales, revisión de las herramientas y repuestos de las matrioskas, cargar las bicis en aquellos coches que las habían bajado, cremas de protección solar, y un sin fin de cosas que se pueden hacer antes de una marcha. Estuvimos durante un rato hasta estar todo listo y decidir que ya era la hora buena para dirigirnos a Sariñena.

Llegamos al pueblo y aparcamos a las afueras, evitando la aglomeración de 8000 personas con sus bicis en los aparcamientos oficiales de la marcha. Bajamos las bicis de los coches, las montamos, colocamos los dorsales, engrasamos algunas,  nos colocamos el impermeable-chubasquero porque el tiempo amenazaba lluvia, últimas dudas sobre ir de corto o de largo, la climatología no estaba clara, yo fui de corto, otros comunitarios con chaqueta arriba, todos de corto abajo, algún ajuste más de última hora y partimos hacia la salida.

La idea era reunirnos todos para la foto de grupo, pero Anto, Aurelio, Matías y Monty, que aparcaron por otra parte del pueblo, los llamamos y estaban tomando un refrigerio en una terraza, por lo que finalmente no hubo foto de grupo.

La hora se acercaba y teníamos que ir buscando cada cual su cajón de salida. Justo al empezar esta labor nos encontramos con nuestros amigos de Ciclos Conde, de Cehegín, con los que estuvimos charlando y aprovechamos para hacernos algunas fotos con ellos. Por otra parte teníamos un encargo que hacer para nuestro  comunitario Iván, que días antes de la prueba se puso en contacto conmigo para ver si teníamos algún maillot de la Comunidad en stock, su hermano Pedro iba a participar y quería regalarle uno. Como la suerte siempre nos sonríe efectivamente quedaba uno de su talla, así que nos lo llevamos a Monegros. Localizamos a Pedro llamándolo por telefóno, que vino a nuestro encuentro, nos saludó y le dimos el maillot.

Tras esperar unos minutos a ver si llegaban el resto de comunitarios y viendo que no venían, nos fuimos cada mochuelo a su olivo. En el primer cajón estaban los comunitarios Alino, María, Alba, Antonio del Último Cartucho y finalmente también se incorporó Matías, en el segundo cajón estábamos Alonso, Juanfran, Kronxito y un servidor, que tuvimos que dar varias vueltas por la zona y equivocarnos entre 2 y 6 veces de camino. Nuestro cajón no tenía muy clara la señalización. Cuando lo encontramos vimos a nuestros amigos de los Simao, que estaban colocados en la parte central del mismo cajón que nosotros.

Vimos y charlamos con nuestro amigo Francis de Ciclos Conde y, por supuesto, nos hicimos alguna foto. Esperamos pacientemente la salida, mientras en el tercer cajón se situaban los comunitarios Anto, Aurelio y Monty que, a pesar de salir desde el primer cajón, decidió retrasarse hasta el tercero para salir junto con Anto y Aurelio.

Volviendo al segundo cajón, donde estábamos nosotros, también vimos a nuestro amigo comunitario Pedro, vestido ya con su nuevo maillot de comunitario. Seguíamos charlando y observando el genío de nuestro alrededor. El nerviosismo se apoderaba de algunos, la tranquilidad de otros y otros estábamos que ni fu ni fa. Miraba al cielo con algo de preocupación, había salido de corto y se estaba encapotando, con muchas nubes que por la mañana no había y, para colmo, soplaba un viento no muy fuerte pero sí frío, así que pensaba que iba a pasar frío. Cierto es que cuando estas quieto el frío se nota más, pero tampoco se me iba a ir la vida en ello.

Se hicieron las 12 en punto de la mañana y la salida daba comienzo, a los pocos minutos el gentío avanzaba lentamente lo que era señal de que ya estábamos en marcha y, aunque supuestamente entre cajón y cajón debía haber un tiempo de 15 minutos, esta vez se fue soltando al personal continuamente, no hubo esperas.

La marcha maratón BTT de Orbea Monegros, la llamada del desierto

Arrancamos y tomamos una de las calles principales del pueblo, donde la multitud de público era impresionante. La gente animaba sin cesar, lo que convertía la experiencia en algo increíble, si en las marchas más “pequeñas”, donde te encuentras con unos cientos de personas animando disfrutas, imagina cuando en vez de cientos son miles  :yahoo:   :yahoo: .

Esta vez decidimos Juanfran y yo hacer todo el recorrido juntos, como entrenamiento para la copa de Albacete, donde estamos inscritos como pareja. Nos serviría para ir acompasando nuestros ritmos y sincronizando el pedaleo, para conocernos mejor en subidas y bajadas. Entramos a la primera zona de camino entre sembrados, veíamos como algunos participantes intentaban adelantar posiciones a toda costa, aún a riesgo de poner en peligro la integridad de los demás. En una marcha con unas 8.000 personas veo totalmente innecesario arriesgar tanto, a no ser que salgas en las primeras posiciones del primer cajón, algo destinado a los profesionales como mucho en el primer cajón. En fin, cada uno ve estas cosas de un modo diferente y no seré yo quien diga cómo han de hacerse las cosas, pues soy de los primeros que le gusta apretarse, pero siempre donde se puede, intentando no poner en riesgo a nadie.

En los primeros kilómetros los caminos eran un tanto polvorientos, si a esto se le suma la gran cantidad de participantes, la visibilidad era prácticamente nula. En algunas bajadas íbamos frenando para poder ver la trazada hasta el punto en que Juanfran casi me toca por detrás. Seguimos rodando tranquilamente, comentando la carrera, los tiempos, el clima, las expectativas, bromeando, charlando con los demás compañeros, etc.. Sobre el kilómetro 15, creo recordar, nos encontramos al comunitario Matías en la orilla del camino un tanto rebozado, al parecer había caído, pero nos dijo que siguiéramos nuestro camino que se encontraba bien, por lo que continuamos rodando.

En algunos tramos nos encontrábamos pequeños tapones, cosa rara en caminos anchos pero con tanta gente era normal. Vimos que los tapones coincidían con zonas donde había pequeños charcos, el personal no estaba por la labor de mojarse los pies o mancharse de barro. También era típico encontrase con alguna caída en los tramos mas rápidos. Nosotros seguíamos disfrutando del camino, aunque en una pequeña cuesta a Juanfran se le salió la cadena, lo esperé justo arriba, hasta que consiguió montarse de nuevo en la bici y continuar con la marcha. Tengo que decir que era impresionante la cantidad de personas que nos reconocían a nuestro paso, seguidores de la Comunidad, que nos animaban y charlaban con nosotros, esta sensación es increíble.

Llegamos al primer avituallamiento y sopesamos si parar o no, pues aún no había probado el agua, aunque si que llevaba un bidón completamente vacío al tenerle que dar a Alonso al salir. Echando un ojo a la zona vimos a los comunitarios Alino, María y Alba, así que definitivamente paramos a charlar con ellos y, ya de paso, a llenar mi bidón vacío, aproveché y le eché bebida isotónica.

Tras la parada y la charla correspondiente continuamos la marcha, esta vez con un poquito de subida, lo que se conoce como falso llano, aunque parecía más llano que subida, sino fuese por el Garmin que me marcaba la pendiente ni me entero. Rodamos a buen ritmo. En este momento un amigo comunitario seguidor nos saluda y nos dice que quería una foto con nosotros, le dijimos que por supuesto, pero en vez de parar opté por sacar mi teléfono móvil y les dije a los que querían salir en la foto que se colocaran por detrás de mí, me puse en modo selfie en movimiento y saqué un par de instantáneas, que ni siquiera comprobé si estaban bien pues tenía total confianza en mis dotes como fotógrafo.

En la lejanía podíamos observar como la serpiente multicolor formada por los ciclistas se elevaba hacia una montaña, esta debía ser la subida mas empinada del recorrido, el puerto de Piedrafita. El comunitario Juanfran me dijo que tirara hacia arriba, aunque en un principio le dije que no, que subiría a su ritmo, pero finalmente opté por subir al mío y esperarlo tras coronar. Arranqué raudo y veloz, las subidas se me dan bastante bien y, sinceramente, esta no es que fuese muy exigente.

A media subida me encontré a Antonio de Maya, por lo que paré a saludarlo y charlar con él. Estaba esperando a los chicos de Ciclos Conde, decidimos esperar a Juanfran que no tardó nada en llegar donde estábamos. Continuamos los tres hasta un poco mas arriba donde Juande esperaba a Antonio de Maya, así que paré también a saludarlo y a que nos reagruparamos con Juanfran y Antonio.

Estando los 4 reagrupados seguimos has encontrarnos también con Toni al que también saludamos. Rodamos un rato los 5 hasta que Juanfran y yo nos separamos de nuestros amigos. Este tramo era básicamente un sube y baja continuo donde, por algún extraño motivo y con una sincronización pasmosa, Juanfran y yo aumentamos considerablemente el ritmo, adelantando a una gran cantidad de corredores y disfrutando de la zona pedregosa que era, posiblemente, lo más técnico que encontramos en todo el recorrido. La verdad es que estuvimos un buen rato en modo “pro” y nos lo pasamos de lujo, aunque claro, tuvimos que bajar un poco el pistón pues a ese ritmo no podíamos hacer el resto del recorrido. Manteniendo nuestro ritmo seguimos rodando felizmente, pues en esta marcha la tónica es rodar y rodar, aquí no hay otra cosa.

Siguiendo con el recorrido un par de corredores se colocaron a nuestra rueda y metros más adelante nos adelantaron haciendo la típica mirada (o al menos así lo vi yo) de vacile. Le hice un gesto a Juanfran con la cabeza y nos colocamos justo detrás de ellos, íbamos aumentando el ritmo pues al parecer ya habíamos empezado el pique, siempre sano pero un pique, estas cosas son normales. Aguantamos detrás de ellos hasta una zona donde parecía que se empinaba un poco, en la que yo, conociéndome, sabía que era donde tenía que lanzar el ataque,  así lo hice, me coloqué en la cabeza del grupo seguido de Juanfran. Los otros dos muchachos intentaron cogernos la rueda pero sin éxito. Juanfran y yo nos miramos sonrientes, pues habíamos ganado la batalla.

Unos kilómetros más adelante estos chicos volvieron a darnos alcance y nos adelantaron en un tramo de bajada, por lo que otra vez comenzaba el pique, pero cual fue mi sorpresa y la de los otros compañeros cuando, de repente, Juanfran salió desde atrás como si fuese en moto. Pensé que le había quitado el bolso a alguien y estaba huyendo porque, vamos, menuda velocidad llevaba el tío. Los otros dos muchachos llegaron a decirme: “dile a tu socio que afloje un poco, que nos va a matar a todos”. Finalmente fuimos rodando los cuatro pero sin piques,hasta llegar al segundo avituallamiento, donde le dije a Juanfran que tenía que parar, estos muchachos no pararon y siguieron su camino.

Paramos unos minutos a repostar, a echarle agua a mi bidón y las sales que llevaba preparadas. Di un par de tragos y casi se me salen los ojos de las órbitas, se me fue un poco la mano con la dosis por la mañana. Llené los bidones y nos tomamos un powerade cada uno y un plátano. Aprovechamos para charlar con algún seguidor de la Comunidad, entre ellos Nico de Tarrasa, que me comentó que para ser comunitario al completo solo le faltaba hacer el review de su bici, a lo que le dije que se lo mandara a  Alonso, pero me dijo que le gustaría que se lo hiciera yo, así que le dije que al acabar la marcha nos buscara y en un momento lo grabábamos.

Como no podía ser de otro modo y, parafraseando a  aquel presentador de televisión: “A rodar”. Esto era todo prácticamente llano o con muy poca pendiente, cierto es que íbamos muy cómodos y disfrutando del paisaje, que en su mayoría estaba compuesto por sembrados y amapolas, lo que me incitaba a cantar mi celebre canción:

“Que bonita esta mi niña,
que bonita cuando duerme,
que parece una amapola,
entre los trigales verdes.”

A pocos kilómetros del tercer avituallamiento noté que ni compañero Juanfran no iba tan bien como antes, le pregunté si iba bien y me dijo que empezaba a tener molestias en la espalda, molestias que suele tener a menudo y sobre todo en distancias largas, aunque físicamente seguía manteniendo el ritmo estas molestias lo mermaban un poco, hasta el punto de llegar a decirme que tirara yo solo. Le dije que no, esta vez había decidido hacerla juntos y así acabaríamos, no nos jugábamos nada y como bien digo: “tarde no es y prisa no tengo”. La verdad es que cada vez que echaba la vista hacia atrás lo veía estirándose en lo alto de la bici como si fuese una jirafa y eso que mi Juanfran precisamente pequeño no es, supongo que debido a su altura y al no haberse hecho un estudio biomecánico que le ponga la bici en su sitio, así que al pasar ciertas horas subido le acarrea esos dolores.

Continuamos hasta el tercer avituallamiento, donde paramos de nuevo a tomar un trago y comer un poco, acto seguido continuamos. Esta vez el paisaje parecía cambiar un poco y parecerse algo más al desierto, se veía algo mas árido y con formaciones montañosas típicas del desierto. En esta zona había gran cantidad de cámaras fotográficas apostadas a lo largo del camino y, como es normal en mí, cada vez que veía un objetivo ¡A poner morritos! Lástima que esas fotos se quedaran en Monegros (no veo normal que en un acontecimiento de esta magnitud y con la cantidad de participantes que asisten se tenga que pagar para tener las fotos que te hacen sobre la marcha).

Tras este tramo árido la cosa se iba poniendo más polvorienta, estábamos casi acabando y volvíamos a pasar por donde habíamos salido al principio, de nuevo la boca llena de tierra y los ojos enturbiados :wacko: . Juanfran seguía con  sus molestias y me volvía a decir que me fuese solo, yo insistía en que no y lo animaba a seguir, que si había que aflojar se aflojaba y punto, pero como es un tío duro siguió a pesar de las molestias y así dejamos atrás el último avituallamiento. Nos quedaba poco y no era necesario parar (aunque esta marcha si te la planteas en modo pro no es necesario parar en ninguno prácticamente, siempre y cuando el clima sea el mismo de ese día).

Por fin llegábamos a Sariñena, la gente animaba desde la entrada del pueblo a todos los corredores, la cosa estaba hecha. Como de costumbre al llegar al asfalto me solté de manos y levanté los brazos en señal de victoria, saludaba al público enfervorecido y repartía amor y alegría por cada poro de mi piel, tomamos la última curva hacia el arco de meta, Juanfran y yo pegados el uno al otro, contentos y satisfechos. Pero, de repente, una bonita alfombra azul que cubría la entrada a meta casi trunca ese momento de felicidad, por algún extraño motivo en cuanto mi bici pisó aquella tela la rueda delantera perdió la tracción, con el consiguiente desequilibrio por mi parte, menos mal que al ir pegado a Juanfran y caerme prácticamente sobre él tuvo los reflejos para cogerme y evitar que hiciéramos un “Clemente” en toda regla, pues hubiese sido una caída casi segura. Finalmente cruzamos la meta realizando estos tiempos:

Acabada la marcha lo siguiente era salir de aquella marabunta de gente que se agolpaba en la llegada, los voluntarios intentaban que no se colapsara aquello y, escabulléndonos entre la multitud, nos dirigimos a la zona de guardabicis, las aparcamos y nos echamos unas fotos para inmortalizar tal gesta. Acto seguido salimos a la zona de catering y cuando llegó nuestro turno cogimos nuestra bandeja con el plato de fideuá, una hamburguesa y una bebida pequeña de esas sanas que ahora no logro recordar, buscamos un sitio para poder sentarnos tranquilamente, comer y beber, la verdad es que nos lo merecíamos.

Tras la comida y el consiguiente enfriamiento, nuestros cuerpos empezaron a sentir las bajas temperaturas, por lo que decidimos dirigirnos a los coches a ponernos algo de ropa. Barajamos la posibilidad de ducharnos allí, pero de igual modo el viaje a los coches era indiscutible y, tras analizar varios factores, vimos que esperar a darnos una ducha sería inviable, seguro que estaría todo colapsado. Nos hicimos una pequeña limpieza en seco y volvimos a montar en nuestras bicis para regresar a la zona de llegada, en busca de los comunitarios. Nos encontramos con nuestros amigos de Ciclos Conde y compartimos un buen rato de charla , también con nuestro amigo Nico, que efectivamente nos estaba esperando para su review. Buscamos un lugar tranquilo para grabarlo, aunque en este caso el operario de cámara sería Juanfran, pues Alonso aún no había llegado. Grabamos el review y volvimos al recinto a buscar a nuestros compañeros.

De camino al recinto ocurrió posiblemente lo mejor de todo el día, o por lo menos algo que siempre me llena de satisfacción, el reconocimiento de los más pequeños, porque si es bonito que te reconozcan, cuando se trata de  niños que en ocasiones no llegan ni a cumplir la decena de años, no hay palabras para describir eso, que con esa edad te digan que ven nuestros vídeos y se quieran hacer una foto contigo, eso no tiene precio. Unos niños de Pinto, acompañados de su madre, se acercaron a saludarme y hacerse una foto conmigo. Los miraba y veía esa ilusión en sus ojos, pero es que la mía no podía ser menos. Más contento que un ratón sin rabo proseguimos con la búsqueda de nuestros compañeros, que estaban sentados en la zona de mesas, los saludamos y estuvimos compartiendo las anécdotas del día, haciéndonos alguna foto y esperando a que llegaran Alonso y Kronxito, que aun estaban por los desiertos.

Una vez todos juntos el plan era ir a la casa a ducharnos, descansar, preparar la cena, etc.. Como bien sabéis Matías sufrió una caída por lo que  Anto, Aurelio, Monty y Matías cogieron el coche para llevarlo al hospital a que le echaran un vistazo más en profundidad a sus heridas. Otros comunitarios, Juanfran, Antonio del Último Cartucho y Kronxito se dirigieron al supermercado para hacer unas compras de última hora, para hacer la cena . El resto nos fuimos a la casa para empezar a ducharnos y preparar las cosas.

Llegamos a casa y comenzamos con los turnos de duchas,  unos detrás de otros, fuimos quitándonos la gran cantidad de polvo que acumulábamos sobre nuestros cuerpos y, poco a poco, entrando en el estado de relajación que te da acabar una marcha y quedarte limpio como si fueras nuevo. Preparamos el carbón para la barbacoa, esta noche tocaba cena y semi fiesta. Cuando las brasas estaban listas comenzamos a poner carne en las parrillas y, posteriormente, en los platos para pasarla de allí a nuestros estómagos. Tuvimos una buena cena entre risas y cachondeo, anécdotas y pasajes varios. Algunos comunitarios después de cenar se fueron yendo a dormir, otros comenzaron con los cubatas y otros con los refrescos y así hasta que a altas horas de la madrugada, dando por finalizado el día. Cada mochuelo se fue a su olivo.

Domingo 30, la vuelta a casa

Ultimo día en Monegros, en Alcalá de Gurrea, tras acostarme un pelín tarde, mi bioritmo me hizo levantarme de igual modo a una hora temprana, sobre las 7 de la mañana, así que aguanté un rato en la cama, pensando en mis cosas, hasta que decidí levantarme a desayunar. Al salir, Alonso y Aurelio estaban en el salón, madrugaron algo más que yo, también  es verdad que se acostaron antes. Me preparé mi desayuno y relajadamente me lo tomé en el sofá, mientras observaba caer la lluvia sobre los verdes prados que rodeaban la casa, vista que nos brindaba la cristalera que había en esta zona del salón.

Poco a poco fueron despertando algunos comunitarios más, concretamente Matías, Alino y María. Decidieron volver a Murcia por la mañana, los demás emprenderíamos el viaje después de comer. Se iban despertando los comunitarios marmota y el medio día estaba ya en los relojes. Ibamos preparando las maletas para tenerlo todo listo para la hora de salir y cuando creímos conveniente comenzamos a preparar la comida, serían unas hamburguesas y ensaladas que cocinó Monty, haciendo uso de sus dotes culinarias como profesional de la hostelería.

Comimos y echamos un rato de relax por la tarde, hasta que decidimos salir rumbo a nuestros hogares. Sobre las 5 de la tarde el resto de comunitarios comenzábamos nuestro viaje de vuelta. En los coches el reparto de personal fue similar al de la ida, con la excepción de Matías, que salió por la mañana. A pocos kilómetros paramos para tomar un café, los viajes después de comer se pueden hacer pesados. Retomamos la marcha y el coche de cabeza desapareció de nuestras vistas, así que nos quedamos solamente Juanfran, Kronxito y Antonio en un coche y Alba y yo en el otro. A la altura de Valencia paramos a cenar en un Macdonalds, al que va de vez en cuando Juanfran en sus viajes con el camión. Tras la cena pusimos rumbo fijo a Molina de Segura, donde llegamos sobre las 12 de la noche.

Bajamos las bicis del resto de comunitarios de la furgoneta, dejando la mía , la de Alba y la de Antonio para ir a Murcia y dejarlos en sus respectivas casas. Y así fue como pusimos fin a este fin de semana por el desierto.

Sobre esta experiencia cabe destacar sobre todo lo bien que lo hemos pasado a nivel personal. Ciclísticamente hablando el reto de la Orbea Monegros le veo más ruido que nueces, no por eso deja de ser una experiencia fantástica y un reto personal, que por lo menos una vez en la vida hay que hacer.

Quiero agradecer a todos aquellos que nos han animado, nos han mostrado su apoyo y nos dan su cariño a toda la Comunidad, es realmente fantástico ese sentimiento de sentirse querido por donde quiera que vamos.

Por último y no menos importante agradecer a todos mis compañeros por este bonito fin de semana que hemos pasado entre risas y alegrías, como dice la canción. A nuestros nuevos comunitarios Antonio y Alba, que se han adaptado a nosotros estupendamente. Y a Alba especialmente, por aguantarme esas 7 horas de viaje de ida y 7 de vuelta sin tirarse del coche, contagiándome esa alegría que desprende y que hizo que no me quedara durmiendo mientras conducía.

De vuestro comunitario Vicepresidente Paquito206.

  • Fotos de la marcha BTT de Monegros: