Estimados comunitarios, se acercaba el día del reto, acabar la Marcha BTT Ultramaratón Tabernas Desert, la Mosa Peugeot Trail & BTT Tabernas Desert.  Nos preparamos como siempre, hicimos las maletas con todo lo necesario (móvil, chubasquero, manta térmica, equipación de corto y de largo, bicicletas, comida para desayuno, etc.) y por la tarde del viernes partimos hacia Sorbas (Almería) para dormir allí y salir el sábado día 25 de marzho de 2017 hacia Tabernas. Participábamos en esta marcha los comunitarios Alonsojpd, Paquito206, Antonio Manuel, Jesús, GsuVD (también Jesús) y Ana Belén.

Pasamos la tarde/noche del viernes en Tabernas donde fuimos a recoger los dorsales y a cenar. Luego volvimos a Sorbas a preparar todo y dormir. A la mañana siguiente madrugamos a eso de las 06:21 para vestirnos, desayunar y volver a Tabernas. Allí descargamos las bicicletas, le hicimos una última revisión, pusimos los dorsales y cada comunitario fue decidiendo qué ropa ponerse. Era una de las cuestiones más difíciles de esta marcha BTT ultramaratón, dado que sabíamos que haría calor por la parte baja y frío en la cima de la montaña. Al final nos pusimos de corto abajo y térmica y chaqueta arriba. Luego veríamos que fue tal cual nos imáginabamos: calor en el llaneo entre cimas y muchísimo frío en la parte alta de las montañas.

Saludamos a nuestros amigos Nico y su compañero, a Almudena que no participaba pero vino a ver una parte de la marcha, a Jose y a Kronxito que tampoco partipaban pero estuvieron haciendo el trabajo de reporteros comunitarios y a más gente que nos conoció y a la que siempre agradecemos el saludo.

Arrancamos la marcha, como siempre en las últimas posiciones, hoy no había nada de prisa, nos esperaban 141 km, así que lo más sensato era ir progresivamente cogiendo ritmo, sin descuidarnos dado que había dos puntos de control, si no llegabas a tiempo te desviaban a otras modalidades (la intermedia de 118 km y la corta de 63 km). La comunitaria Ana Belén salió a hacer la corta, el resto intentaríamos hacer la larga.

En la salida del pueblo de Tabernas, justo en la primera subida, a unos 2 km, nos encontramos con el primer tapón de la mañana, pequeño, solo un par de minutos andando. Enseguida pudimos montarnos en la bici y seguir subiendo por camino de tierra. Por allí vimos a la comunitaria Ana Belén y continuamos subiendo. Los comunitarios Antonio Manuel, Paquito206 y Jesús empezaron a escalar posiciones, el resto nos quedamos un poco más atrás.

Los primeros kilómetros fueron de pequeños sube y baja por camino de tierra, luego entramos en una senda de pocos metros, donde tuvimos que bajarnos de la bici en una subida técnica, donde también había algo de tapón. Fue rápido y apenas paramos. Una bajada por senda y nuevo camino. Pocas más sendas encontramos en el transcurso del resto de la marcha.

En el kilómetro 23, tras salir de una zona de rambla donde estaban los comunitarios Kronxito, Jose y Almudena fotografiando y también nuestra amiga comunitaria Sandra, empezaba la primera dura prueba del día, una subida de unos 15 km, desde el kilómetro 23 al 38, desconocida para nosotros así que no sabíamos qué nos podríamos encontrar.

Empecé a subir a ritmo suave, mirando para atrás de vez en cuando para ver si me seguía el comunitario Jesús. Cuando tomaba alguna curva cerrada miraba abajo y lo veía seguirme a cierta distancia. Poco a poco fui cogiendo ritmo, siempre pensando en pasar los cortes de los puntos de control. Por allí me saludaron nuestros amigos comunitarios Juan y Andrés y algunos más cuyos nombres no recuerdo (perdón). Ellos iban con la idea de hacer la modalidad intermedia, así que seguí aumentando un poco el ritmo viendo que la subida era tendida, no tenía rampas inclinadas, prácticamente del 10% casi todos los kilómetros y todo por camino asfaltado y pista de tierra.

Conforme íbamos subiendo el frío y el viento se incrementaban. De vez en cuando nos cruzábamos con los participantes de la carrera de Trail, que iban bajando por donde nosotros ascendíamos. La subida se hizo larga pero tampoco demasiado, sobre todo porque psicológicamente sabíamos que nos faltaba mucho y esto hace que la primer subida la afrontes con más ánimos.

El frío se intensificó junto con el viento en la cima, donde se veían las antenas. Por allí rodamos llaneando un poco, algo más de subida y emprendimos la bajada. Me saludó un amigo comunitario vecino de Molina de Segura, que fue más o menos a mi ritmo. Por esta parte miraba atrás y ya no veía al comunitario Jesús, así que empecé a coger algo más de ritmo.

Varios kilómetros de bajada por camino nos esperaban, en concreto unos 13, desde el kilómetro 38 al 51. Esta parte de humbría de la sierra de Alhamilla el frío se intensificó hasta hacerse casi insoportable, las manos congeladas completamente, intentaba darle al botón de grabación de la GoPro sin sensiblidad en los dedos, no sabía si le daba al botón o al plástico del soporte. Afortunadamente llegamos al primer avituallamiento “serio” de la mañana, donde daba el sol y mientras me comía un bocadillo de chorizo y unos frutos secos iba recuperando la sensibilidad en las manos.

Seguimos bajando y bajando, intentando recuperar fuerzas, aunque el frío y la tierra suelta del camino hacían que fuéramos algo más despacio, por precaución. Llegamos a la parte de supuesto “llaneo”, que duró muy poco y, lo peor del día, pronto entramos en una zona de rambla con arenilla suelta donde las ruedas de la bicicleta se clavaban y costaba pedalear y mantener el equilibrio. Lo que se suponía que sería un tramo de estiramiento de piernas, de relativo descanso, un tramo rápido para seguir ganando tiempo y pasar el corte se convirtió en un calvario. Entrábamos y salíamos por esta desagradable zona, en algunas partes con agua.

Llegamos a la zona de desvío de las modalidades cortas y largas, tomé dirección de la larga y a los pocos metros paré en el segundo avituallamiento “serio” de la mañana, a eso de la una y poco. Me tomé un plato de pasta, un minibocadillo de nocilla

Pronto volvimos a subir en un repecho, en el kilómetro 55, era corto pero intenso. La verdad es que prefería subir a rodar por esas arenas movedizas. Por aquí me saludaron nuestros amigos de Los Cabras MTB, de las Torres de Cotillas. Continué rodando ahora por unos toboganes gigantes, un sube y baja rápido y suave. Y a continuación circulé por una zona de caminos sin apenas vegetación.

En esta parte de la marcha tuve la sensación de ir solo completamente, miraba atrás y no veía a nadie a lo lejos, miraba hacia adelante y tampoco. Cogí bastante ritmo para llegar bien al segundo punto de control. El camino empezaba a subir suavemente. Mi bicicleta empezaba a hacer unos ruidos muy raros, algunos conocidos, otros desconocidos. Empecé a preocuparme pues cuando me subía y hacía fuerza el ruido se incrementaba. Mis piernas tampoco iban mejor, los gemelos parece que se me querían subir, dolor en la espalda y el cuello. Pero en general iba bien y con ánimos para seguir y hacer el siguiente repecho.

Llegué a un avituallamiento líquido donde comí frutos secos, algo de naranja y un plátano. Recargé el bidón de agua y me imaginé que ahora venía la segunda subida del día, la más inclinada. Y así fue, pronto el camino empezó a coger pendiente positiva y a ponerse algo técnico por las piedras y tierra suelta. Por allí se veían participantes bajados de la bici. Llegué a su altura y me bajé también, no tenía intención de forzar mateniendo el equilibrio con casi 80 km en las piernas y 60 por hacer. Todos los que íbamos empujando las bicicletas en este tramo pensamos que era corto, pero pasamos una curva a derechas y vimos a más participantes empujando las bicis al fondo, por lo tanto solo nos quedaba resignarnos y aguantar el tirón.

Llegamos a lo más alto de este repecho de unos 6 km, del kilómetro 73 donde empezó hasta el 79. En medio había una bajada bajada que tampoco nos permitió descansar, dado que era inclinada y con tierra suelta, había que ir concentrados y amortiguando los golpetazos de las irregularidades del terreno. Tras ella pensábamos que ya habíamos terminado esta zona que se convirtió en un suplicio, pero no fue así, nos quedaba una última rampa dura.

Por fin salimos de este tramo y empezamos a rodar, ahora sí, por camino con cierta pendiente hacia abajo. Supuestamente allí podríamos relajarnos un poco y coger velocidad, pero mi cambio no iba bien, ponía los dos piñones últimos y me saltaba la cadena, no quería parar para no perder tiempo, pero en cuanto hacía mucha fuerza en el pedaleo me saltaban los piñones.

Llegamos a un puente que había que pasar por debajo, con una cuerda y unos palés. Había algunos participantes usando la cuerda y bajando las bicis como buenamente podían, yo pude pasar sin mayor dificultad gracias a que llevo zapatillas flexibles de MTB y no resbalan. Continuamos rodando ahora por una senda entre matorral típico de humedales, de ramblas.

Llegamos al punto donde debía estar el control, unos 15 minutos antes de la hora de corte y el punto de control no estaba. Algunos de los que me acompañaban se extrañaron bastante. En el kilómetro 90 no había punto de control, continuamos rodando y volvimos a la temida arenilla, la bici serpenteaba descontrolada y muchas veces era casi imposible pedalear, se clavaban completamente las ruedas. Aún así saqué fuerzas de las reservadas y conseguí pasar sin parar.

Vimos el punto de control y una mesa en medio de donde debíamos tomar el recorrido largo. Hablamos con los de la organización y nos dijeron que estábamos fuera de tiempo, cosa imposible dado que en el kilómetro 90 íbamos con 15 minutos de sobra. Nos cabreamos bastante porque no nos dejaban tomar el cruce del recorrido lago. Les dijimos que habían movido el punto de control deliberadamente y aceptaron que lo habían movido, exponiendo una mala excusa. Por no seguir con la discusión, dado que las personas que había por allí decían “somos unos mandados”, decidí seguir por el recorrido intermedio de 118 km y pasar de pelearme, no merecía la pena.

Algunos de los que me acompañaban decían que el organizador era un …, que había hecho ese cambio a propósito para “quitarse gente” y que no volverían. En fin, lo que está claro es que por 5 minutos no nos dejaron hacer el recorrido largo, habiendo cambiado el punto de control de sitio, moviéndolo unos 7 km más adelante. Sea como fuere lo que sí tengo claro es que dudo que vuelva a hacer esta marcha, no me gustan nada las malas acciones echas con mala idea.

Los últimos kilómetros de la modalidad de 118km los hice tranquilamente, aminoré por si venía el comunitario Jesús pues tampoco pasaría el corte. El resto de comunitarios sí que lo pasaron, Antonio Manuel por los pelos pues luego vimos que iba unos 7 minutos delante de mí, él tuvo más suerte.

Volvimos a pasar por la zona de arenas movedizas, para rematar el cabreo, varios kilómetros más haciendo equilibrio y aguantando cuando las ruedas se clavaban. El repecho final que habíamos hecho antes, los toboganes, una última subida por asfalto por debajo de un puente y llegué a meta. Allí estaba el comunitario Jesús (GsuVD), que no me esperaba pues en teoría iba detrás de mí. Hablé con él y me comentó que había tirado por la modalidad corta al encontrarse exausto tras pasar las arenas movedizas.

Esperamos al resto de comunitarios que fueron llegando poco a poco de la modalidad larga, todos con la cara negra del polvo que tragamos. Saludamos a la comunitaria Ana Belén que había terminado bien la modalidad corta y a otros amigos comunitarios con los que charlamos un poco. Nos comimos dos dedos de bocadillo de atún, agua, cargamos las bicis y regresamos a Molina de Segura.

La marcha en sí, objetivamente y sin tener en cuenta esa mala acción de cambiar el punto de control y no dejarnos pasar, no tuvo aliciente en cuanto a paisajes y sendas, apenas hubo sendas, dos contadas y cortas. Participar en esta marcha, personalmente, solo le veo sentido para superar un reto, nada más. Prefiero sin duda marchas como los Calares del río Mundo en Riópar, la Inmortal de Caudete, la Zig Zag de Cieza y, por supuesto, para retos la Mortal de Comunidad Biker con casi 5.000 metros de desnivel.

Finalicé haciendo 118 kilómetros, acumulando unos 2.500 metros. Los de la larga hicieron 141 km y acumularon 3.500 metros, así que otra cosa más que no fue cierta de la organización que decían que la larga tendría 4.000 metros de desnivel.

De vuestro comunitario Presidente Alonso.

  • Fotos de la marcha BTT Ultramaratón: