Hola amigos/as de Comunidad Biker, soy la comunitaria Patricia Carmona y quiero relataros cómo me preparé para hacer mi primer triatlón. Todo comienza cuando te ves preparada mental y físicamente para afrontar cualquier reto (o casi), cuando tienes la mente positiva y estás animada a llevar a cabo un proyecto. Primero te lo planteas y luego empiezas a darle vueltas hasta hacerlo realidad ¿Por qué no? Me dije “voy a intentar hacer una triatlón” y así empezó todo.

Esto lo hago como un reto personal, para demostrarme a mí misma que poniéndole ganas e ilusión cualquier cosa es posible. Cuando esas ganas te salen desde el corazón se puede conseguir todo lo que uno se proponga. Teniendo fuerza de voluntad no hay nada que se resista. Es cierto que en el trascurso de la preparación y el entrenamiento no tenía ganas de nada, pues esta modalidad es compleja: nadar, correr y ciclismo. Pero, aún así, luchaba contra esos momentos de “bajón”, me preparaba, corría o nadaba y luego, al terminar, me siento genial, tanto física como mentalmente, por haber superado un simple “mal día”. Y es que esto es como todo en la vida, cada pequeño momento es el que marca la diferencia.

 Entrenamiento de la triatlón: correr, running

Empiezo con los entrenamientos, aplicando el sentido común y preguntando un poco a los comunitarios más expertos en estos temas, como el comunitario Alino o el comunitario Pablo, a los cuales les agradezco sus consejos. El primer entrenamiento es correr, ya que correr no me supone gran esfuerzo puesto que corro muy a menudo. Aunque para la preparación del triatlón lo hago con más intensidad, de forma progresiva, voy corriendo más rápido.

Al empezar con los entrenamientos de la triatlón me voy dando cuenta, como buena novata, que tengo que ajustar bien la agenda para repartir el tiempo libre del que dispongo para practicar las tres modalidades: correr, nadar y ciclismo. Tenía que analizar y estructurar bien el tiempo para poder hacerlo todo y, además, no ir todos los días cansada, buscando descansar alguno también. Con el contratiempo de que cuando corro suelo tener luego molestias en el talón del pie derecho y  me duele bastante. Así que, cuando siento molestias, me voy a nadar.

Patricia Carmona preparando su primera triatlónEn el caso del entrenamiento para correr suelo hacer entre 6 y 10 kilómetros, 3 ó 4 días por semana. Buscando el intercalar el resto de entranaimientos de las otras disciplinas y compaginando con el turno de trabajo que me toque cada semana.

Entrenamiento de triatlón: natación, nadar

Continuando con el entrenamiento del triatlón, la natación, en mi caso consistente en no agobiarme demasiado jajaja. Tengo que decir que, para mí, es la disciplina más complicada, puesto que me no me acabo de sentir cómoda dentro del agua. Mis entrenamientos de natación fueron en la piscina municipal de donde vivo, una piscina cubierta e intento ir a las horas que menos gente hay.

Voy una vez por semana, que creo que es suficiente (ya os contare si fue suficiente el dia de la prueba jajaja). La verdad es que no nado como una profesional, todo lo contrario, no tengo técnica y hago lo que puedo dentro del agua, prácticamente a brazadas y de espalda cuando me canso mucho jajaja. Intento nadar con una pinza en la nariz, esto supone un problema. Para capuzarme soy de las que se tapan la nariz porque trago agua, así que pinza y a nadar, pero como he dicho arriba me agobia mucho. Tras varios intentos he acabado por nadar sin la pinza, aunque de vez en cuando trague un poco de agua.

Aunque parezca una “tontería”, hago hincapié en el tema de la pinza, pues para mí no lo es. He hecho varias pruebas y he visto que lo mejor es ir sin pinza, aún así, teniendo en cuenta que iré nerviosa a mi primera triatlón, seguramente me la lleve por si acaso. Hay días que nado mejor y días peor, pero poco a poco voy encontrándome cómoda y esto me anima a seguir. Hago algo de yoga y meditación y relaja bastante, curiosamente estoy descubriendo que nadar también relaja bastante.

Entrenamiento de triatlón: ciclismo de carretera

Seguimos con el plan de entrenamiento, el ciclismo, la bici, para las triatlones bicicleta de carretera. Esta es la disciplina que mejor se me da, pero l abicicleta de montaña MTB, no la de carretera, pues nunca había cogido una. Como la mayoría sabéis, me lo paso pipa con la MTB, con mis compañeros de Comunidad Biker, mis zagales queridos, que son ellos los que me enseñan todo lo que sé.

Pero ¿qué pasa con “la flaca”, con la de carretera? pues que no tengo ni idea, que nunca me había montado en una, esto me ponía un tanto nerviosa. Así que lo mejor para los nervios es ponerse manos a la obra, buscar una y probar. La bici de carretera me sonaba un poco a chino. Un amigo me prestó una flaca, de marca Trek, de mi talla. Al cogerla lo primero que descubro con asombro es el peso, comparada con mi “muerto” (como la llaman mis zagales de la Comunidad), la de carretera es una pluma, no pesa nada.

Como he dicho, nunca había subido a una flaca, ni siquiera a dar una pequeña vuelta. El amigo que me la prestó me tuvo que dar algunas explicaciones antes de salir: cómo iban los cambios, las calas, la posición de las manos, etc.. También vi, por supuesto, los vídeos de los comunitarios Paquito y Juan Caride en sus inicios con la bici de carretera, que me ayudaron a hacerme una idea de los inconvenientes que tiene, la postura de las manos y demás:

Una vez hechos los deberes teóricos toca probarla. Al montarme lo primero que noté es la sensación de que saldría disparada por encima del manillar, por la postura de “racing”, agachada e inclinada, todo lo contrario al MTB jajaja. Luego la forma del manillar, que nada tiene que ver tampoco con el de la bici de MTB que es recto, aquí es curvo, incluso habiendo visto los vídeos y demás no conseguía coger la postura idónea de las manos, una odisea, no sabía por dónde cogerlo, por arriba, por abajo, por los cuernos… ¡Yo qué sé!

Hice varias pruebas y estaba cerca ya la primera triatlón, así que me dije “Tengo que ponerme al día y hacer amistad con esta bicicleta, sea como sea”. Y eso hice, el primer día con la bici fue una tarde, nada más salir tomé el primer bache y de los gordos, me lo comí de lleno, incluso boté de la bici, hasta se me movió el casco jajaja ¿y los amortiguadores? pues no tiene, entre la presión que llevan las ruedas y la falta de amortiguadores te tragas y notas hasta el mínimo desperfecto del asfalto.

Esto me vino bien para aprender a esquivar los baches, en la medida de lo posible y, si tengo que pillar alguno, levantarme unos milímetros del sillín para no dejarme el culo jajajaja. Y así fui corrigiendo errores y situaciones que podrían sucederme en el trayecto de la triatlón. Fui haciéndome y acostumbrándome a la postura, cogiendo amistad con la flaca.

Tomar las curvas era otro reto, dado que con la de carretera se coge más velocidad. Las curvas se me dan mal, me da cierto miedo tomarlas rápida. En fin, esto es difícil de corregir, así que sencillamente las tomo despacio. Este hecho tampoco me pilla de sorpresa dado que con la MTB tampoco se me dan bien jajaja,.

Solo tenía tres días para probarla, dado que hago bastante ciclismo de montaña, el entrenamiento de la disciplina de ciclismo para la triatlón lo daba prácticamente por hecho. Ya con las salidas de MTB tenía bastante. Si bien, como he dicho, unos días antes la probé para hacerme con ella, concretamente tres días antes de mi primera triatlón, tres días cruciales para aprender lo básico, de acostumbrarme a la postura y al manejo, sobre todo para no caerme que era lo que más me importaba.

Patricia Carmona preparando su primera triatlónEl cambio de plato y piñones también me suponía un tremendo lío, nada que ver con el de MTB jajaja. Así que otra asignatura para practicar en estos tres días. Me confundía y bajaba cuando había que subir y subía cuando había que bajar. Pero en fin, como todo, vas corrigiendo y acostumbrándote. Es verdad que los entrenamientos los hacía en llano, así que podía probar tranquila, no había cuestas.

Los frenos, otro problema, otra adaptación, tampoco son como los de la bici de montaña, nada que ver. Van abajo y para frenar hay que cambiar la postura de las manos si las llevas arriba. Además de que los frenos de zapata no frenan como los de disco, responden de forma muy diferente ¡Ufff cuántos cambios! Se me dormían las manos en el manillar, por las posturas “raras” que hay que llevar tanto para frenar como para rodar. Da igual cómo cogiera el manillar, si cambiaba de postura, nada, las manos se me dormían igualmente.

Por los consejos que me dieron los comunitarios Pablo, Cristóbal y Félix, a los cuales se lo agradezco profundamente, uno de los motivos por los que se me dormían las manos podría ser porque no llevaba la bici bien adaptada a mi fisionomía. Pero en fin, tuve que aguantarme pues la bici es dejada, no es mía y no es cuestión de estar cambiando cosas.

El último día de entrenamiento, antes de mi primera triatlón, el viernes, me hice el recorrido por donde pasaríamos, para ver la carretera como estaba, asfalto y curvas. Fui porque vivo muy cerca del lugar y aproveché la oportunidad. La verdad es que me sentí aliviada por el hecho de que no sería muy complicada, algún bache que otro y alguna curva un poco cerrada, pero sin problemas.

Pues lo anterior es el resumen de mi preparación para afrontar mi primera triatlón. Ya estaba casi lista, salvo esos nervios que me invadían los días antes de la prueba, que me afectaban al estómago incluso uffff. Muchos nervios, quizá principalmente por la parte de la natación en el mar, los nervios me comían. Ya de por sí soy una persona nerviosa y nunca había hecho algo parecido, era algo totalmente nuevo para mí: nadar, ciclismo, correr, todo junto. El tema de nadar no lo llevaba muy bien que digamos, así que me preparé, sobre todo mentalmente, concienciándome de qué era lo que quería hacer y cómo lo quería hacer. Tendría que teminarla como fuera, relajarme y tranquilizarme. Pensar que todo saldría bien, siempre con la mentalidad positiva, nada podría salir mal…

El desenlace de mi primera triatlón podréis leerlo en la web comunitaria. Aquí os revelaré si la acabé y, de hacerlo, cómo la acabé jajajaja…

De vuestra comunitaria Patricia Carmona.