Hola amigos de Comunidad Biker MTB, soy Alonsojpd, os voy a relatar y contar cómo afrontar el Camino de Santiago en bicicleta de montaña. Aventura que realicé con los comunitarios Jaf (José Álvaro) y Pericok allá por el verano del año 2008, hace ahora 8 años. También os iré dando algún consejo por si os animáis a realizar esta hazaña.

Sin duda he de decir que el Camino de Santiago ha sido la mayor aventura que he realizado nunca. El hecho de coger una bici, una maleta y hacer casi 900 km por España, por caminos y cruzando pueblos, durmiendo en polideportivos, albergues con literas, etc. ha sido toda una AVENTURA.

En mi caso, hice el Camino de Santiago por motivos espirituales, por lo que me di cuenta de que cuantas menos ayudas materiales tuviese mejor que mejor, más duro y por lo tanto más liberador. Así que no llevé gafas, ni guantes, ni utilicé ayudas “dopantes” para el agua, ni geles, ni regenerantes,  ni nada por el estilo, sólo agua y comida. Lo hicimos en pleno verano y sólo me eché protector solar un par de veces, cuando las quemaduras empezaron a preocuparme al salirme ampollas en las manos. El saco de dormir sólo me hizo falta para taparme cuando hacía frío, dormía directamente en la manta y cabecera de las camas de los albergues ¡¡y sigo vivo!! Me di cuenta de que cuantas menos cosas materiales llevase mejor para el Camino, más se disfruta, más desconectas, más te involucras, más lo sientes.

Al final, tras haber realizado El Camino y con la experiencia adquirida, sólo hacía falta la ropa del día (mientras andaba con la bici) y una “muda” para estar en el albergue, algo de papel higiénico (por si las moscas), unos bambos, unas chanclas para la ducha, un poco de gel (poco), una toalla, aunque varias veces me duché sin gel y sigo vivo y un cepillo de dientes. De vez en cuando se lava la ropa del día (la que se ensucia de sudor) y listo. Con esto y algún dinero para ir pagando los albergues y la comida es más que suficiente. Por ejemplo, como linterna para andar por el albergue cuando la luz se apaga sirve la luz del móvil, con lo cual te ahorras el peso de la linterna.

Aunque parezca poco, sobra con esto, todo lo demás acabará estorbando y llevar peso de más durante 10 ó 15 días puede acarrear diversos problemas (más difícil conducir la bici, problemas mecánicos, etc.).

En nuestro caso nos pasamos con el equipaje: mucha ropa, linternas, botiquín, herramientas, neceser repleto de cosas (gomina, colonia, gel, etc.). Esto provocó roturas mecánicas en el portabultos, la bici era muy pesada, con lo cual inestable y lenta. Al final tuvimos que parar a mitad de camino y enviar por correo la mitad de cosas (o más).  Así pues, repito y reitero: hay que llevar lo justo, que como digo yo “el camino provee”.

También descubrimos, para nuestra sorpresa, que el libro “El Camino de Santiago en mountain bike” del autor Juanjo Alonso, no refleja los perfiles de las etapas correctamente. Muchos de estos perfiles aparecen “llanos”, cuando en realidad tenían muchos “sube-baja”, a las pruebas de nuestro GPS me remito. Supongo que no es que el libro esté mal si no que el autor hizo el camino en bicicleta pero por zonas de carretera. Nosotros hicimos el Camino de Santiago por el camino. Cada cual que haga lo que le plazca pues El Camino es algo personal y cada uno lo hace a su manera y por donde considere.

Nosotros lo hicimos siempre por el Camino y, al menos para mí, mereció la pena el sacrificio. A veces hay que empujar la bici porque son subidas o bajadas no ciclables pero, como digo, merece la pena.

Pues eso, una experiencia buena que me sirvió para desconectar por completo de casi todo lo material que nos rodea (móvil, tele, trabajo, informática, coches, etc.). Perdí 9kg en 9 días de Camino. Aunque, como parte negativa, hay algo que no me hizo disfrutar del todo del Camino y fue el “estrés” que nos impusimos al ver que no nos daba tiempo a terminarlo en los 9 días que teníamos antes de regresar al trabajo. Así que, también como consejo, os animo a que si hacéis el Camino lo hagáis siempre con varios días de sobra por si surge algún problema, que surgirá, como averías mecánicas, lluvia o mal tiempo, problemas físicos, etc.

Para quien lea esto, quien quiera hacer el Camino y disfrutarlo, que lo haga sin prisa pero sin pausa, sin marcarse una meta temporal. Si lo haces en bici y sales como nosotros desde Roncesvalles, mínimo 14 días para disfrutar. Con 9 días, como lo hicimos nosotros, más que el Camino parece que estés haciendo el Tour de Francia, a una media de casi 100km por día, haciendo 7 u 8 horas de bici todos los días, mañana y tarde ¡una locura!

Y, por supuesto, si no has hecho bici de montaña o de carretera anteriormente, puedes hacer el Camino, pero ¡con mucha calma! pues lo primero que notarás es querer morirte por el dolor de culo, de rodillas y cansancio muscular general. Son muchos días seguidos y sin parar, por ello, para quien quiera hacerlo sin experiencia en la bici que lo haga pero con MUCHA calma y MUCHO tiempo. Eso sí, te recomiendo encarecidamente que unos meses antes de hacerlo te vayas habituando a la bici y ropa que vayas a usar para hacer el camino, incluso al peso que llevarás en las alforjas. Entrenando un poco, haciendo alguna que otra ruta semanal con la misma bici, ropa y peso. De esta forma no te encontrarás con sorpresas “desagradables” cuando te pongas a ello.

Ya que he nombrado las “alforjas”, según mi experiencia en el Camino de Santiago en bici, lo mejor sin lugar a dudas son las alforjas, cuanto más resistentes y mejor ancladas vayan a la bici menos problemas tendremos. Nosotros hicimos el camino con portaequipajes o portabultos y una maleta encima, atada con pulpos ¡un error! La consecuencias de esto fueron varias y negativas:

  1. Con las vibraciones, baches y demás las maletas se iban moviendo y acababan casi en el suelo, por lo que cada cierto tiempo teníamos que ir parando a ajutarlas en el portabultos. Un auténtico calvario.
  2. Cuando la maleta se movía te desequilibraba en la conducción dado que el peso se desplazaba a un lado.
  3. A nuestro comunitario Pericok, por las vibraciones, acabó rompiéndosele el tornillo de sujeción a la bici del portabultos, que además no pudimos arreglar y acabó teniendo que llevar el equipaje en una mochila a la espalda.

En mi caso, cuando emprendí la aventura del Camino, llevaba haciendo bici de montaña un año más o menos, con lo cual tenía el culo y los músculos en general adaptados y acostumbrados a la bici. Aún así, a partir del sexto día de Camino, por las rozaduras (no por dolor de músculo ni tendones), empezaba a molestar bastante. También es verdad que había días que estábamos 6 u 8 horas en la bici, por lo que no descansábamos demasiado. El último día, por ejemplo, fuimos desde Portomarín hasta Santiago (unos 100km), casi no me bajé de la bici ni para comer, y esto, como ya he dicho, hace que no se disfrute el Camino.

El tema de encontrarnos los albergues llenos, nos ocurrió un par de veces y, en ambos casos, hubo solución: en Logroño dormimos en el polideportivo y, la verdad, mejor que en los albergues, más espacio, más ventilación, menos ruido. Otro día llegamos a un pueblo, Hontanas, tras hacer una etapa durísima de 130 km, con el viento en contra, el albergue estaba lleno, pero muy amablemente nos pusieron unos colchones en el pasillo y también pudimos dormir.

Hemos pasado frío (sobre todo por las mañanas, cuando salíamos temprano y a veces con el culote y el maillot mojados porque no se habían secado del día anterior), hemos pasado calor, muchísima calor (sobre todo en los días de Castilla León, ni una sombra, todo Sol, secano, secarral, polvo, mucho polvo), hemos pasado sed, mucha sed, nos hemos mojado hasta los huesos (bajando el O Cebreiro), camino de Sarriá, hemos pasado hambre, sueño, nos hemos perdido varias veces (normalmente por una mala señalización del camino, sobre todo en La Rioja), nos hemos quemado del Sol, etc. etc. Como decía en el Camino “sufrir a la vez que padecer”, pero todo esto nos hacía sentirnos VIVOS, cuando te centras en sobrevivir, olvidas lo innecesario, vivir o morir, mejor luchar y vivir, lo olvidas todo, te centras en lo que de verdad es necesario (respirar, pedalear).

Aún así, fue una buena experiencia en general, conocimos a dos buenos muchachos que por allí andaban también, Rafa, de Madrid y Vicente de Valencia. Y también nos conocimos mejor los comunitarios Perico, Jaf y un servidor. Hemos aprendido a luchar contra las adversidades y a valorar las pequeñas cosas, llegas a tu casa y el hecho de acostarte en tu cama, algo que normalmente ni valoras ni aprecias y tras el camino acabas valorándolo.

Ante todo y para finalizar mis consejos sobre con qué mentalidad y cómo afrontar el Camino de Santiago, me quedó demostrado que no se pueden planear los kilómetros a realizar con antelación, sólo se puede hacer lo que el camino te permita, el propio Camino te irá marcando (durante el día) los kilómetros que podrás hacer. Como les decía a los cumunitarios “El Camino provee”.

Las etapas que realizamos para hacer el Camino de Santiago en bicicleta de montaña en 9 días:

  • Etapa 1. Día 24-07-2008. Desde Roncesvalles hasta Puente de la Reina. 69km:

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  • Etapa 2. 25-07-2008. Desde Puente la Reina hasta Logroño. 73km.
  • Etapa 3. 26-07-2008. Desde Logroño hata Villafranca Montes de Oca. 91km.
  • Etapa 4. Día 27-07-2008. Desde Villafranca Montes de Oca hasta Hontanas. 73km:

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  • Etapa 5. 28-07-2008. Desde Hontanas hasta Mansilla de las Mulas. 130km:

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  • Etapa 6. 29-07-2008. Mansilla de las Mulas hasta Rabadal del Camino. 90km:

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  • Etapa 7. 30-07-2008. Rabadal del Camino hasta O Cebreiro. 84km:

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  • Etapa 8. 31-07-2008. O Cebreiro hasta Portomarín. 70km:

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  • Etapa 9. 01-08-2008. Portomarín hasta Santiago de Compostela. 93km:

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Aquí os muestro algunas fotos de aquella magnífica aventura del Camino de Santiago en bicicleta de montaña:

  • Descanso en un parque antes de seguir con la ruta de la tarde:

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  • Con la bicicleta de montaña, mi antugua y añorada Trek 3000, por La Rioja:

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  • Subiendo a pie una de las cuestas no ciclables del Camino, una de muchas:

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  • Los cinco amigos, Vicente de Valencia, Rafa de Madrid, Pericok, Jaf y Alonsojpd:

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  • Un día de frío, con las perneras en pleno verano, en una subida dura:

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  • Iniciando el Camino de Santiago en bicicleta de montaña, en Roncesvalles. Aquí se puede ver que en los 2 primeros kilómetros todo iba bien, la temperatura ideal, la maleta en el portabultos limpia y bien colocada. Pero todo eso fue cambiando con los días:

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  • Libro de firmas de uno de los alberges del Camino, donde dejamos nuestra firma: La ComunidadBikerMTB.com estuvo aquí buscando sexo, diversión y pasar e lrato y a falta de lo anterior deporte y aventura.

  • Haciendo la colada en el polideportivo, tras intentar dormir en un albergue y ver que estaba repleto, de noche, optamos por buscar otro refugio donde pasar la noche. Allí nos duchamos en las duchas del polideportivo y limpiamos la ropa como pudimos en los lavabos. Dorminos con cientos de personas en colchones improvisados en la pista de juego del polideportivo:

  • Y como ya he dicho arriba, nunca estaremos exentos de averías mecánicas en el Camino, son muchos kilómetros todos los días, por lo tanto por estadística pura algo pasará. En este caso la bicicleta de nuestro comunitario Jaf pinchada, llevaba tubeless y ahí tuvo que ponerle una cámara:

  • Uno de nuestros errores, llevar mucho equipaje, innecesario. Tuvimos que parar a mitad del Camino a enviar algunas cosas a nuestras casas por correo postal:

  • En uno de los albergues donde llegamos casi de noche. Puesto que los caminantes que hacen el Camino a pie tienen prioridad sobre los que lo hacen en bici, tuvimos que dormir en el pasillo. Y dando gracias a los del albergue que tuvieron el detalle de buscarnos sitio y colchones:

  • En la tienda donde un buen hombre nos vendió una mochila para que nuestro comunitario Pericok puediera echar sus cosas tras la rotura de su portaequipajes:

  • Preparando un nuevo día de Camino, antes de salir, apretando bien la maleta en el portaequipajes con los pulpos y mirando “el libro” para ver qué nos íbamos a encontrar (más o menos):

  • Cenando tras un largo día de Camino, con nuestros amigos Rafa y Vicente:

  • En el O Cebreiro, tras hacer el ascenso casi todo a pie por el Camino, dado que era poco o casi nada ciclable:

  • Cerca de Santiago de Compostela, en una pulpería, porque no todo iba a ser sufrir. Con mi querido amigo José Álvaro, disfrutando de un riquísimo y gran plato de pulpo, que sabía a gloria tras 800km de bici:

  • Casi llegando a Santiago de Compostela:

  • Y por fin, día 9, casi 900km, llegamos a la Plaza del Obradoiro, a Santiago de Compostela, dando por finalizada la aventura de El Camino de Santiago en bicicleta de montaña:

  • No me lo creía, reto conseguido, aventura finalizada, sanos y salvos, eso sí, exaustos:

  • El vídeo resumen del Camino de Santiago en bicicleta de montaña por Comunidad Biker MTB (la calidad no es muy buena dado que hace 8 años los móviles no grababan como los de ahora):

Una aventura inolvidable que me hizo aprender muchísimas cosas y me gustaría repetir algún día ahora con los conocimientos adquiridos.

De vuestro comunitario presidente Alonso.