Hola queridos comunitarios, hoy trataremos un tema que seguro a muchos nos ha ocurrido: el ataque de uno o varios perros sueltos cuando vamos haciendo ciclismo (de montaña o de carretera). Un porcentaje alto de estos “ataques” no es considerado “ataque” como tal, dado que los perros rara vez son agresivos, más bien están jugando. En mi caso, de los seis o siete que he tenido en mi trayectoria como ciclista en los últimos 12 años, en ninguno he tenido la sensación de que peligraba mi integridad física. Vuelvo a recalcar, pues lo considero importante, que casi siempre son perros jugando.

A continuación, tras mi experiencia en estos casos, os expongo algunas recomendaciones y consejos para cuando nos vemos partícipes de uno de estos “ataques”:

  1. Lo primero es no perder el perro de vista, en la medida de lo posible, lógicamente hay que evitar a toda costa caernos de la bici. Así que tenemos que apañárnoslas para mirar al perro con el rabillo del ojo y, a la vez, mirar la carretera o camino para no caernos.
  2. A los pocos segundos de ver al perro, según su predisposición, aspecto y forma de actuar, sabremos diferenciar si está “jugando” o realmente nos está atacando. Como he dicho lo más normal es que esté jugando, pero es importante analizar sus intenciones.
  3. Lo siguiente es quitarnos las calas, dejar el pie suelto por si se le ocurre intentar mordenos, que podamos esquivarlo,  no hay por qué hacerle daño, ni mucho menos, solo levantar el pie para que no nos muerda.
  4. Si vamos bajando no habrá problema, aceleramos un poco la marcha y el perro acaba cansándose pronto. Pero ¿Qué ocurre si vamos subiendo? Esta es otra cuestión. Si el perro es atlético aguantará un tiempo el ritmo. En este caso recomiendo intentar aumentar la cadencia de pedaleo y coger la mayor velocidad posible, los perros, salvo excepciones, no suelen aguantar mucho tiempo en carrera.
  5. Lo más importante de todo, al menos según mi experiencia, es no parar de pedalear ni bajar el ritmo. Si estás pedaleando es casi imposible que un perro te muerda, dado que ellos tienen que fijar un punto de mordura y si vamos en movimiento difícilmente podrán hacerlo.
  6. Mantener la calma y no acelerarnos ni ponernos nerviosos en exceso. El nerviosismo hará que nos cansemos antes y el perro podría alcanzarnos.
  7. Evitar la caída a toda costa, bajados de la bici sí que seríamos un blanco fácil para el perro.
  8. Si no podemos seguir subiendo, por el motivo que sea, y tenemos que poner pie al suelo, lo recomendable es, rápidamente, bajarnos por completo y colocar la bici entre el perro y nosotros, nos servirá de escudo. Es aconsejable que nos bajemos por completo para tener maniobrabilidad. Si vemos que el perro no se aburre y continúa la agresión, buscaremos algo que tirarle, como el bidón de agua, sin necesitad de hacerle daño, solo para ahuyentarlo. Incluso si estamos lo suficientemente tranquilos tirarle el agua del bidón a presión, esto a veces funciona.
  9. Si nada de lo anterior funciona buscaremos un lugar alto en el que subirnos, los perros son malos trepadores.
  10. Nunca falla lo de echarles un trozo de carne, pero llevar carne en la bici lo veo difícil. Aunque se me ocurre llevar alguna golosina de las que les gustan. Aunque esto es algo engorroso.

Lo principal es que no nos asustemos, que mantengamos la calma pues ellos “detectan” el  miedo. Como he dicho, en los años que llevo haciendo ciclismo, unos 12, prácticamente nunca he tenido un ataque de un perro agresivo con intención real de morder.

Que recuerde, solo una vez, subiendo por Villanueva del Río Segura, un pastor alemán salió de una casa a nuestro encuentro. La verdad es que impresionan, sobre todo si son grandes. Creíamos que no nos seguiría pero sí, se nos puso a rueda y por el lado. Apliqué las recomendaciones anteriores, me quité las calas, fui mirándolo para ver por dónde iba y vi que era un cachorro (ya grande) juguetón, estaba claro que sólo quería jugar pero, como digo, impresiona. Así que seguí acelerando el ritmo de subida. Aguantó unos minutos y al final acabó cansándose. Es cierto que se le oía como dar bocados al aire, precisamente por lo que he dicho anteriormente, al ir en movimiento no pueden fijar un punto de mordedura y muy difícilmente podrán mordenos.

Seguro que hay y sabéis más “trucos” para estos casos, podéis ponérnoslos en los comentarios del artículo o en los foros. Los que sean interesantes los añadiré aquí mismo para que sirvan a todos los comunitarios que se vean en una de estas situaciones.

Os dejo con algún vídeo de la cruda realidad del ciclista de montaña atacado por perros:

De vuestro comunitario Alonso.